El
juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional José Luis
Castro, ha concedido un primer
permiso penitenciario «extraordinario» al
que fuera jefe de ETA, Francisco J. García Gaztelu,
Txapote,
ante la «dificultad de movilidad» de su padre por su
avanzada edad.
Txapote
fue
detenido en Francia en 2001 y ha sido condenado, entre otros, por los
asesinatos
de
Miguel Ángel Blanco; Fernando Buesa y su escolta, Jorge Diez Elorza;
Fernando Múgica; Gregorio Ordóñez; José Luis López de Lacalle; y
dos guardias civiles asesinados en Sallent de Gállego (Huesca).
En
total, el que fuera jefe militar de ETA entre 1996 y 2001 y miembro
del grupo Donosti, nacido en Galdácano (Vizcaya) en 1966, acumula
penas que superan los 450 años de prisión.
Este
sujeto, es conocido por nosotros por aparecer en los informativos
demostrando una agresividad extrema, contra jueces y fiscales, en sus
distintos juicios. No hace falta que os diga, que jamás se ha
arrepentido de ninguno de los crímenes que ha cometido, y hasta me
atrevería a decir que se siente orgulloso de sus atrocidades. Por
ello, me parece escandalosa la decisión de este juez.
Que
el juez Castro se sienta tan comprensivo con esta bestia sanguinaria,
permitiéndole que visite a su anciano padre, produce asco, ya que
olvida, que los hijos de Ordóñez, Buesa, Múgica, y de todos los
demás que este terrorista mató, jamás volverán a ver a sus
padres, y se tienen que limitar a ir a ponerles flores en su tumba.
Mucho
me temo que este es un gesto del Gobierno para conseguir el apoyo del
PNV a los Presupuestos Generales del Estado. Un PNV que sigue
presionando para que les cedan todas las competencias penitenciarias,
y así, poder soltar a todos estos terroristas, para que como es
costumbre, les hagan homenajes en sus pueblos para escarnio de sus
victimas.
Debemos
estar atentos a este asunto, pues con tal de mantenerse en el poder,
la clase política que padecemos es capaz de pactar con el diablo y
“vender a su madre”.
