Mientras que España está inmersa en una realidad dramática, tanto en lo sanitario, en lo social, en lo económico, como en lo laboral, la principal preocupación de nuestro Gobierno, parece ser que es la de dividir a los españoles en función de sus ideas. Lo acaba de confirmar, Carmen Calvo, anunciando la inminente tramitación de una ley de “memoria democrática” pactada por Sánchez e Iglesias para dar continuidad a la vil Ley de Memoria Histórica aprobada en su día por Zapatero. Su único objetivo es, reabrir heridas ideológicas y dar la puntilla a los consensos que hicieron posible la Transición.
Cuando la prioridad de los españoles es que se proceda cuanto antes a la reconstrucción de un país que está en la ruina, situación a la que se ha llegado por culpa de la pandemia y de un gobierno mentiroso, ese gobierno pretende destinar grandes cantidades de dinero a reabrir fosas de la Guerra Civil, la creación de un banco de ADN para las víctimas de la dictadura, y para la “resignificación” del Valle de los Caídos. No hay dinero para lo importante, y lo poco que hay se quiere emplear para tensionar a la sociedad y radicalizar a la ciudadanía.
Los que nos mal gobiernan, se sienten herederos de los derrotados en nuestra Guerra Civil, de esos que pretendían implantar en España un régimen comunista gobernado desde Moscú, pero afortunadamente, una parte de nuestro ejército, con el apoyo de una parte importante de nuestro pueblo, les derrotó, se derrotó al comunismo por primera vez en la historia.
Que a los que murieron defendiendo al comunismo les denominen como parte de esa supuesta “memoria democrática” suena a broma, pues esa ideología siempre asesinó las libertades, y que no se olvide, acabó con la vida de 130 millones de seres humanos en el siglo pasado.