Tras escuchar ayer la
bochornosa arenga de un desbocado líder del PSC-PSOE, Miquel Iceta, gritando
¡Por Dios, Pedro, sigue firme, líbranos de Rajoy!, frase que no significa otra
cosa, que pedirle a Sánchez que se eche en los brazos de quienes quieren
despiezar España, he llegado a una conclusión, que tanto España como nación,
como los españoles, necesitamos que Susana Díaz dé el paso y haga lo necesario
para apartar del poder al actual secretario general y empezar a poner cordura
en su partido.
Convencido de que Pedro
Sánchez está dispuesto a morir matando, pues o se mantiene de secretario general,
o no es nada, o se proclama presidente del gobierno aunque sea in extremis, o
es cadáver, Susana Díaz, por patriotismo, tiene la obligación de neutralizar a
este elemento tan dañino, para España y para el PSOE.
A Susana Díaz se la puede
criticar por muchas cosas, pero también es cierto, que para la España moderada,
representa a fecha de hoy, la única opción capaz de reconducir al PSOE por la
senda de la lealtad constitucional y de la socialdemocracia, y de hacer que el
PSOE vuelva a ser pieza clave en la estabilidad de este país.
Pese a que muchos nos dicen
que irse de Andalucía sería visto como una huida difícil de explicar a sus
votantes, yo más bien pienso, que muchos socialistas andaluces se sentirían
orgullosos de que una de sus hijas fuese la solución a los problemas de su
partido y a los de España.
Es cierto, que Susana posee
una titulación universitaria conseguida por aburrimiento de sus profesores, que
jamás ha trabajado en la empresa privada, pues siempre comió de su partido y de
la administración, algo que particularmente me desagrada, pero ¿alguien conoce
a otro mejor en el PSOE?
Cuando esta noche se
conozcan los resultados de las elecciones vascas y gallegas, donde parece que
el PSOE va a salir trasquilado, a muchos socialistas se les van a encender
todas las alarmas, y van a entender que, o acaban con Pedro, o Pedro acaba con
el partido.
