Este pasado viernes 4 de julio ha supuesto para todos los que defendemos la cultura de la vida una gran alegría y un éxito que por sí mismo justificaría lo positivo que ha supuesto para EEUU el mandato de Trump, aunque solo hayan pasado seis meses desde que se proclamó presidente.
La Cámara de Representantes aprobó una iniciativa legislativa para dejar sin fondos federales a Planned Parenthood, el mayor lobby del aborto del mundo, gracias a 218 votos republicanos frente a 216 votos demócratas y dos rebeldes republicanos, uno de Kentucky y otro de Pensilvania.
En cuanto Trump firme el proyecto de ley, la macabra Planned Parenthood dejará de estar financiada con 800 millones de dólares de fondos federales o públicos como se denomina aquí y perderá el 40% de su negocio. La nueva ley destinará esos cientos de millones de dólares de los contribuyentes a proveedores de atención médica comunitarios y provida.
Tras décadas de lucha de los movimientos provida norteamericanos, por fin, han conseguido acabar con la financiación federal de Planned Parenthood, una organización radical que mata a más de 400.000 bebés mediante abortos cada año. Unas cifras que revelan las colosales dimensiones del criminal negocio del aborto en EEUU.
Tras el éxito de esta victoria propiciada por Trump que salvará sin duda a muchos niños, el siguiente paso será el de acabar con la industria del aborto y proteger la vida de todos los niños norteamericanos.
Ojalá algún día el resto del mundo pueda liberarse de esa lacra que está dando lugar a una masacre de 73 millones de niños por nacer cada año, según cifras de la OMS, un genocidio que se perpetra en España y en Europa gracias a la complicidad de socialistas y populares.
Sí algo es positivo lo haga quién lo haga.
No como aquí, que sí pasa algo bueno, lo hacen los de siempre