UGT y CCOO reciben grandes cantidades de dinero en forma de ayudas públicas a fondo perdido a cambio de su silencio, así de claro. Por ello, ni defienden a los trabajadores ni luchan contra la situación insoportable a la que está sometido el pueblo por culpa de unos gobernantes, de unos políticos incapaces que solo miran por su poltrona sin importarles la gente a la que deberían servir. UGT y CCOO ya no representan casi a nadie, solo el 10% de los 20 millones de trabajadores están afiliados a sus centrales sindicales. Su única misión es la de alborotar la calle cuando el gobierno es de derechas.
Pero algo está cambiando, la Plataforma de transportistas, ese movimiento independiente, se ha revelado y tiene en jaque al gobierno pidiendo soluciones contra este desaguisado provocado por las políticas erróneas de Pedro Sánchez.
En un país normal, los trabajadores estarían en la calle, pero nuestra sociedad está tan comprada como aborregada, demasiados se conforman con recibir una paguita mensual que amansa al capitalista que llevan dentro. En este país el conformismo se premia con ayudas y la ambición se castiga con impuestos y más impuestos hasta la desesperación. Así se consigue un pueblo que no piense y que encima agradezca todo lo que por él hacen sus políticos, esos que son capaces de todo con tal de mantenerse en el poder.
La reunión mantenida por la ministra de Transportes con las apesebradas patronales del sector y el supuesto acuerdo al que llegaron con ellas es la “prueba del algodón” de la situación. La Plataforma de transportistas dijo que no tragaba con tanta mentira gubernamental y volvió a la huelga.