UGT
Andalucía eligió ayer a su nueva secretaria general en un intento,
por parte del sindicato, de ganar tiempo para lograr que el escándalo
de las facturas falsas y del desvío de fondos públicos, vaya
desapareciendo de las primeras páginas de los periódicos.
Cuando
la mayoría de los afiliados al sindicato reclamaban renovación en
su cúpula para regenerarlo, no solo no se ha hecho, si no que a
puerta cerrada los 121 delegados andaluces del sindicato decidieron
ayer en un comité extraordinario nombrar a Carmen Castilla, quien
era ya miembro de la anterior Ejecutiva, y por lo tanto, está
contaminada, ya que es coresponsable de la creación del sistema
creado para la malversación de fondos públicos.
La
elección de Carmen Castilla fue acordada y ejecutada por sus
antiguos compañeros de la Ejecutiva anterior, quienes se hartaron de
cometer fechorías de todo tipo durante su mandato, y apoyada por una
mayoría a la búlgara sin ningún tipo de oposición, ya que todo
estaba atado y bien atado por ellos.
Carmen
Castilla prometió empezar de cero, dando a entender, que el
sindicato ni va a averiguar lo sucedido ni va a castigar a los
culpables, algo lógico de pensar tras lo bochornoso de su elección,
se hizo con tal opacidad que incluso a los periodistas se les impidió
la entrada.
La
nueva dirigente es heredera de la corrupción, de un pasado
bochornoso que avergüenza a tanto sindicalista de bien. Parece mas
un cambio estético que ético.
A
UGT eso de democracia interna le suena a chino, ellos seguirán sin
hacer públicas sus cuentas y sin informar de como se financian,
claro está, contaran para ello con la colaboración y complicidad de
los partidos corruptos.
Ahora
solo nos queda esperar y saber si la Junta también está conchabada,
o si por el contrario, les exige el dinero malversado y actúa contra
los responsables.