Creo que no hay ni un solo
ciudadano que no vea con preocupación la actual situación de la política
española y la degradación de su sistema político aquejado de metástasis por
corrupción.
Hace una década se pensaba,
que los viejos partidos tenían todo muy atado y que sería imposible la
irrupción de partidos nuevos que supusiesen una amenaza para ellos. Hoy en día
eso ha cambiado, y muchos pensamos que la solución para este país solo puede
llegar de la mano de los nuevos partidos.
Para los que nos dedicamos
a opinar y analizar lo que acontece en política, somos conscientes de que
vivimos un tiempo apasionante que nunca antes se dio. De hecho, los últimos
sondeos de intención de voto indican que Partido Popular y Podemos encabezan
las simpatías de los españoles, seguidos muy de cerca por el PSOE, Izquierda
Unida se desangra y UPyD mejora aunque no todo lo que debería por el gran
trabajo que realiza. Ante estos datos, el CIS ha retrasado publicar el suyo,
Mariano debe de estar cocinándolo.
Apoyar a PP, PSOE, IU y a
los nacionalistas, es apoyar a partidos corruptos incapaces de revertir la
situación por mucho que intenten convencernos con palabras pero sin hechos.
Partidos incapaces de reaccionar ante la que se les avecina, partidos que
llevan viviendo demasiado tiempo de esa corrupción que ahora dicen repudiar.
Las únicas opciones
decentes que quedan en este país son, UPyD para los demócratas
constitucionalistas, esos que quieren arreglar lo que no funciona, y como no,
Podemos, partido en el que recalarán todos aquellos desengañados del sistema,
procedentes de absolutamente, todas las opciones políticas, junto con
pertinaces abstencionistas del pasado. Por ello, Pablo Iglesias, llegado el
momento, debería plantearse que si los que les han dado su confianza tienen
formas de pensar tan distintas y forman un conglomerado tan transversal, no
debería adaptar en lo posible su propuesta a lo que prefieren los que les han
votado.
El mapa político lleva camino
de convertirse en cinco partes muy definidas, 1/5 PP, 1/5 PSOE, 1/5 Podemos,
1/5 Partidos de Centro (10% UPyD, resto, Cs y partidos independientes) y 1/5
Partidos nacionalistas. Ante este resultado posible, o alguien pacta con
Podemos o, PP y PSOE se verán obligados a pactar entre ellos, lo que
significaría su posible hundimiento definitivo a los cuatro años. Como veis,
apasionante, y muy, muy preocupante, aunque la partitocracia tiene lo que se
merece.
