Los
dos grandes partidos, Partido Popular y PSOE, materializaron ayer su
acuerdo para ocupar las cuatro plazas del Tribunal Constitucional.
Cada partido pondrá a dos de sus peones, garantizándose de esa
manera, que seguirán “a pies juntillas” sus órdenes a la hora
de pronunciarse en los distintos asuntos que lleguen a tan alto y tan
prostituido tribunal.
Con
este acuerdo y esta decisión, ambos partidos nos demuestran su nulo
interés por despolitizar la justicia y devolverle su independencia,
renunciando a la primera medida necesaria para demostrar que quieren
acabar con la corrupción.
Pero
es que no es solo eso, el Partido Popular aceptó que el ex Fiscal
General del Estado con Zapatero, Cándido Conde Pumpido, ese que
siempre vetaron, forme parte del TC, dándole ya igual lo sectario y
lo golfo que es. Quien fue el cómplice necesario de Zapatero en
todas las políticas erróneas y barbaridades que cometió, cuyas
consecuencias aún sufrimos, a quien en su día el PP le dijo de
todo, ahora lo admite. Desde luego, si los populares también tragan
con esto, entiendo que ya tragarán con todo.
Ahora
nos dicen, que el PP ha tragado como gesto para que el PSOE le
apruebe los Presupuestos, y para que le permita poner al
“independiente” Ollero, 17 años de diputado suyo, en la
presidencia del Tribunal. Cuando un partido utiliza cualquier cosa
para seguir en el poder y no le hace ascos a nada ni a nadie, es
simplemente porque hace tiempo que abandonó los principios y los
valores que defendió en el pasado.
Estamos
ante un apaño que desprestigia aún mas a los dos partidos que lo
han suscrito y da munición, a los antisistema y a los separatistas,
pues las sentencias de un Tribunal Político como este siempre
estarán devaluadas. Ya va siendo hora de eliminar esta cloaca y que
sus funciones las ejerza una Sala especifica del Tribunal Supremo.
Desde luego, nos ahorraríamos, disgustos y bastante dinero, aunque
supongo que no lo harán, pues es un apetecido y prácticamente
último destino para sus parásitos de postín.
