La Conferencia de Presidentes que se ha desarrollado este pasado domingo en la isla de La Palma, ha servido para que Sánchez se haga la foto de rigor para así demostrar que escucha a todos, pero en realidad, a su término, solo podemos constatar que no ha quedado concretado nada, que Sánchez no se ha comprometido a nada, y que cuando el lo considere oportuno llevará a cabo las medidas que en ese momento considere que le beneficia tomarlas. Lo de siempre.
Y es una pena, porque a los españolitos de a pie les hubiese gustado saber que se ha tomado la decisión de bajar impuestos, sobre todo los que gravan la luz o el gas, así como que se les aplique un IVA reducido.
De todas las propuestas realizadas por los distintos presidentes autonómicos, quizás la de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, haya sido la más comentada y apoyada, y me refiero a que esos 21.319 millones de euros del Ministerio de Igualdad para planes futuros los dedique a «lo urgente», al «aquí y ahora», a paliar la pobreza de las familias ante la subida del coste de la vida. «Si quieren ayudar a la igualdad y a las mujeres, nada mejor que ayudarlas a afrontar la cesta de la compra y los gastos de energía con estos 20.000 millones», ha dicho.
Se ha hablado y mucho de cómo canalizar a los refugiados ucranianos, y de los fondos necesarios para proporcionarles un techo y atenderles ofreciéndoles el resto de servicios básicos. Y es lógico, pues tras constatar que Putin recurre a la masacre de civiles y al genocidio, lo normal es que los refugiados se multipliquen.
Pero Sánchez parece solo querer ayudar ahora a los sectores afectados por la guerra de Ucrania, y no a los sectores que él y su banda han hundido en la miseria gracias a su nefasta e ideológica gestión.