La Junta de Andalucía no
puede seguir negando que sus recortes presupuestarios afectan a los sistemas
sociales básicos. En Educación, se reducen las plantillas de profesores y las
bajas no se cubren, pero en Sanidad estos recortes conducen a una situación
mucho más grave.
El Servicio Andaluz de
Salud (SAS) acaba de recortar ahora en el traslado de pacientes críticos, que
de manera indefinida se queda bajo mínimos los fines de semana. Los pacientes
críticos se enfrentan desde ahora a una asistencia tercermundista.
Si el hecho de que hubiera
solo dos unidades de UVI Móvil, era ya penoso, con el nuevo recorte, las
provincias de Sevilla y Huelva, solo dispondrán de una unidad de UVI Móvil para
atender a dos millones y medio de personas, el resultado de sumar los
habitantes de Sevilla y Huelva.
Un solo vehículo de estas
características atenderá a 21 centros hospitalarios, una auténtica temeridad,
pues si se produjeran varias emergencias al mismo tiempo podríamos estar
hablando de demoras en la recogida de enfermos críticos de hasta varias horas.
No podemos obviar, que en
fin de semana en periodo veraniego es cuando se producen más desplazamientos
hacia las playas y cuando se producen mas accidentes. Es indudable que la Junta
de Andalucía ha cruzado todas las líneas rojas y con su negligente gestión va a
poner en peligro la vida de muchos andaluces que tengan la desgracia de
necesitar ciertos servicios. A lo que hay que sumar el cierre de 800 camas en
los tres hospitales sevillanos.
Aunque esto viene de lejos,
los centros de atención primaria han perdido desde 2008 casi el 10% de sus
médicos de familia. Es evidente, que la Junta de Andalucía nos recorta a
nosotros y nunca recorta a los suyos, a esa legión de enchufados que se supone
que trabajan en esa red llamada “administración paralela” y que nos cuesta un
ojo de la cara a todos los contribuyentes andaluces.
