Tras casi dos millones de contagios y casi ochenta mil muertos, llegó a España la esperada vacuna y el comienzo simbólico de la vacunación en donde más estragos ha causado el virus, en las residencias de ancianos. Eso sí, el Gobierno ha utilizado el traslado de las primeras vacunas para hacer una obscena campaña de propaganda utilizando pegatinas XXL del Gobierno de España en los contenedores que las albergaban, Sánchez y su banda, hace ya mucho que perdieron la vergüenza.
Nos dicen los especialistas, que hay que generar una vacunación lo suficientemente extensa para que se produzca la necesaria inmunidad colectiva. Salvador Illa, incluso se ha atrevido a decir la trola de que en primavera se habrán vacunado veinte millones de españoles, cuando los expertos independientes afirman que apenas el 10% de la población estará vacunada a final de primavera. De qué nos vamos a extrañar, si Simón afirmó que el Covid-19 apenas dejaría casos en España, si Sánchez afirmó con rotundidad en julio que habíamos vencido al virus y había que salir a la calle a disfrutar.
Nuestras autoridades parecen no contemplar el impacto que va a tener en la vacunación, ese alto porcentaje de ciudadanos que no se fían de la vacuna y que dudan si ponérsela. A casi todos nos ha llegado esa versión médica que afirma que, no estamos ante una vacuna, que no nos meten en el cuerpo, cargas víricas reducidas o al agente patógeno atenuado, que nos meten en el cuerpo un compuesto genético que, al no haberse observado sus consecuencias durante al menos dos años en los voluntarios que se sometieron a los estudios clínicos obligatorios, debido a las prisas, es una auténtica incógnita, por lo que, según ellos, ponértela es “jugar a la ruleta rusa”. Los que no tenemos conocimientos suficientes, nos encontramos en la difícil tesitura de si nos vacunamos o no.
A los que difieren de la “verdad oficial” sobre la vacuna, no se les da voz en los medios, y en las RRSS los silencian. Lo propio en una sociedad libre sería que debatieran unos y otros, con luz y taquígrafos.