El suministro de vacunas está siendo cada vez mayor y más fluido. Ahora que los stocks están llenos, llega la hora de utilizar todos los recursos humanos y materiales disponibles, desde la sanidad privada al Ejército, para poner el máximo de vacunas en el menor tiempo posible. Sin embargo, no todas las comunidades autónomas parecen ir por ese camino.
Hasta doce CCAA no tienen previsto incluir a los hospitales privados en su campaña de vacunación. Esto supone, dejar a 7.415 enfermeros fuera de la convocatoria de vacunación. Hasta el momento, solo la Comunidad de Madrid ha aprobado oficialmente la incorporación de la sanidad privada a sus planes de vacunación. Esto supone la implicación en la vacunación, siempre que sea necesario, de las más de 4.000 enfermeros que trabajan en hospitales privados madrileños. De hecho, este colectivo se ha está encargando, en estos momentos, de la vacunación con Janssen a personas dependientes no institucionalizadas, las cuartas en prioridad según la Estrategia de Vacunación.
Aparte de Madrid, dos comunidades autónomas están utilizando también al sector privado para vacunar: Cataluña y Canarias. Cataluña es la comunidad con un sector privado más potente en sanidad. Solo en el ámbito hospitalario cuentan con 10.936 enfermeros. Además, es la región con más convenios con la sanidad privada, lo que ha permitido que varios centros concertados participen en la administración de dosis.
A pesar de que la sanidad privada ha mostrado su disposición a colaborar con las autoridades en el proceso, el resto de comunidades autónomas no han mostrado interés en incorporarlos a la campaña de vacunación. Algo que demuestra la incapacidad y el sectarismo contra todo lo que huela a privado de muchos gerifaltes autonómicos.