Los delincuentes socialistas se cuentan por miles y los beneficiados del mismo partido por el asalto sistemático de las arcas públicas, se cuentan por cientos de miles. Seamos claros, el socialismo no se entendería si no fuese por tener permanente abiertos esos comederos que mantiene ese voto cautivo de los que se venden “por un plato de lentejas” o por dos, por esos que venden su dignidad por el solo hecho de que un político socialista que ocupa un cargo público, un alcalde, por ejemplo, le haga a su hijo un contrato temporal de trabajo por dos meses.
Los capos socialistas condenados por robar cientos de millones siguen en libertad, algunos por el simple hecho de aducir problemas de salud por los que otros reos los sufren entre rejas ¡ya está bien!
Pero no es solo Griñan, pues desde su trayectoria de latrocinio hasta el Tito Berni, han sido demasiados socialistas los que han optado por garantizarse su futuro desde el cargo público que ocupan. Ahora se habla mucho de la exjefa de la Guardia Civil, María Gámez, pues ella y su familia han amasado una fortuna delinquiendo. Una tipa que declaraba un patrimonio exiguo y poseía uno enorme, fruto de sus actividades al margen de la ley.
Y es que los socialistas se apropian de todo lo que no es suyo, pues es y debería ser de todos nosotros. Ahora hasta nos enteramos, que el dinero europeo desaparece según va llegando.
A España la están arruinando a marchas forzadas, no porque este Gobierno de Frente Popular gobierne mal, es porque simplemente nunca han intentado gobernar bien, porque sus objetivos son otros, además de pretender enriquecerse en el menor tiempo posible, llevar a cabo esa ingeniería social que pervierta y corrompa a los más jóvenes, destruir nuestras bases de convivencia por la puerta de atrás y sobre todo, quebrar los cimientos de esa democracia basada en la reconciliación que nos dimos en la Transición.
Y pese a todo lo que está ocurriendo, la gran noticia para nuestros vendidos medios es que el rey emérito llega a España para hacer una regata, persona que no goza de mi simpatía, pero hasta donde yo sé, no tiene ninguna causa penal abierta contra él.