María Gámez, aseguró en su destitución camuflada de cese que dejaba el cargo por «ética, honorabilidad y principios». Y ella fue defendida en ese mismo momento por los ministros Fernando Grande-Marlaska y Félix Bolaños como un ejemplo de honradez y de «listón elevado» en la lucha contra la corrupción que debería ser imitado por la oposición.
Pero cada día que pasa van apareciendo nuevas informaciones que demuestran, que María Gámez y su familia, eran unos de los más privilegiados por los ladrones socialistas que han gobernado durante décadas Andalucía y ahora lo hacen desde La Moncloa.
Tanto María Gámez, como los miembros de su familia, han ocupado innumerables cargos públicos relevantes y curiosamente, aparecen en las investigaciones de casi todos los sumarios que investigan a gobiernos socialistas.
En el sumario del caso Santana Motor, una de las patas del caso ERE, investigan los negocios “sucios” del marido de Gámez. Esta empresa recibió de la Junta de Andalucía 36 millones de euros que se evaporaron y la empresa cerró dos años después. El hermano de este individuo, cuñado de Gámez, obtuvo ocho cargos públicos y ahora su empresa está investigada.
Mientras su esposa, María Gámez, ascendía en la Administración socialista de la mano de Manuel Chaves y de José Antonio Griñán, los dos grandes capos de la mafia socialista andaluza, este señor “trabajó” y es un decir, porque seguro que no hacía “ni el huevo” como se dice por Sevilla, en la Junta de Andalucía desde mayo de 1997 hasta junio de 2011 ocupando una docena de cargos, eso sí, todos eventuales.
Y ahora los socialistas en Andalucía trasladan el mensaje a sus votantes de que hay que votar a la persona, que las siglas no importan. Y yo me pregunto ¿van a seguir tragando quienes les votan? van con sus votos a seguir enriqueciendo a todas estas familias de delincuentes.