Pedro Sánchez y su banda, que no gobierno, pese a ver que el problema de la sequía alcanza límites muy preocupantes, continúa aplicando la maldita Agenda 2030, continúa derrumbando presas, unas estructuras muy necesarias. Pero lo peor, es que ni siquiera destina los recursos económicos suficientes a las alternativas posibles, es decir, a las potabilizadoras o desaladoras que permiten reutilizar el agua.
A la vez que el Gobierno, con sus acciones e inacciones, agrava el impacto de la sequía aquí, en abril concedió un crédito de cinco millones de euros para el suministro e instalación de dos plantas potabilizadoras en Marruecos, una decisión que debería indignarnos a todos los españoles, aunque claro, los vendidos medios, de esto no hablan, tratan de ocultárnoslo.
Solo en 2021, este Gobierno traidor a nuestros intereses, derribó 108 barreras fluviales de las 239 que se derribaron en 17 países europeos. Ahora pretenden derribar la de Valdecaballeros, presa que ha servido durante las últimas cuatro décadas para abastecer de agua potable a las poblaciones pacenses de Valdecaballeros, Castilblanco y Alía (Cáceres), casi 3.000 personas en total, y más del doble en verano, además de servir de riego para una zona con un potente sector ganadero que abarca 20.000 hectáreas. Si lo perpetra, condenará a la sed y a la ruina a esa comarca.
Mientras, el Ministerio de Transición Ecológica dejó sin gastar en 2022 casi la mitad de las inversiones que tenía previstas en obras hidráulicas, destinado a la inversión en depuradoras, desaladoras y otras obras en las distintas cuencas hidrográficas. Este Gobierno, por obcecarse en aplicar la devastadora Agenda 2030 en medio de una de las mayores sequías de la historia y ni siquiera invertir en alternativas, nos está conduciendo a un callejón sin salida. A esta izquierda canalla hay que echarla del poder municipal y regional ya y a fin de año del nacional, simplemente, por nuestra supervivencia.