Los gobiernos municipales, sean del signo que sean, están formados por personas y afortunadamente, cada una de ellas tiene sus peculiaridades propias, no obstante, en los gobiernos socialistas de los municipios se repiten con demasiada frecuencia comportamientos que en absoluto son compatibles con la finalidad de pretender el interés general de los vecinos, muy al contrario, pretenden perpetuarse en el poder gobernando solo para los suyos y dando a entender a los demás todo lo contrario.
En la mayoría de los municipios existen bolsas de empleo municipal, que dependiendo de la mayoría que ostente el PSOE se convierten en mayor o menor medida en una agencia de colocación de los amiguetes del alcalde de turno, pasándose por el forro las condiciones a que deberían atenerse para dar esos empleos, incluso hay localidades, donde el cacique socialista de turno da los puestos de trabajo a dedo con absoluta desfachatez, pues los obligados y justos procesos selectivos nunca son para los suyos.
Cuando el mayor activo de un ayuntamiento son sus funcionarios y empleados municipales, en los ayuntamientos socialistas son ninguneados y siempre el cacique les coloca a un enchufado por delante de ellos para tenerlos controlados. Y qué decir de la red de comisarios políticos que se crea para impedir que a ninguno de los trabajadores municipales se le ocurra contar la verdad o mostrar su malestar y que se enteren los vecinos, estamos ante una auténtica red de delatores.
El cacique socialista de turno casi nunca convoca plazas fijas, no estabiliza a los interinos, pues siempre prefiere tener al personal en situación de precariedad laboral y atemorizado.
En lo referente a que empresas son designadas “a dedo” para realizar las obras municipales, es muy curioso, porque en cuanto tiras del hilo te das cuenta de que casi siempre tienen algún tipo de relación con el PSOE, ya sea con el propio partido o con alguno de los miembros del equipo de gobierno. Y el colmo de la desfachatez es cuando observas que cambia el nombre de la empresa, pero muchos de los del pesebre siguen trabajando de igual manera, independientemente, de cual sea la empresa premiada por el PSOE.
Y mientras tanto, el cacique socialista de turno, montando eventos a tutiplén para tener entretenidos a los pardillos que no se enteran de nada e inaugurando espacios públicos que no podrán ser mantenidos. Unos fondos que serían muy necesarios para crear empleo estable, ayudar a familias en riesgo de exclusión social o simplemente ayudar a parejas jóvenes en el alquiler de una vivienda para iniciar su proyecto de vida en común, esa maravillosa empresa de crear una familia.
Hasta el menos malo de los alcaldes socialistas debería ser expulsado por sus vecinos a la “puta rue” mediante el voto, simplemente, por el bien de todos y también, por higiene democrática.