La delegación del parlamento alemán que este pasado domingo vino a comprobar el impacto del cultivo de la fresa en el Parque de Doñana, fue animada por dos mensajes, el de Pedro Sánchez y el de su ministra Teresa Ribera, en los que corroboraban las acusaciones lanzadas desde Alemania contra la fresa de Huelva. La delegación alemana decidió suspender su visita ante la lógica repulsa social que se produjo.
Que un miembro del Gobierno de España se atreva a elaborar un argumentario para defender el ataque a la fresa, un cultivo con el que se ganan la vida tantas familias españolas, es un acto de una vileza inusitada y solo propio de un miembro de un ejecutivo de miserables traidores a su pueblo.
Entre las frases de ese argumentario para atacar a la fresa, se encontraban “que el Ministerio de Transición Ecológica no valora las iniciativas del Parlamento de un Estado Miembro de la UE, ni opina sobre si es conveniente o no que dicha visita se produzca en periodo electoral y que el Ministerio se ratifica en su posición, exigiendo la retirada inmediata de la ley que, según la izquierda, seca Doñana, y que planteará un recurso ante el Tribunal Constitucional si la proposición de ley se aprueba”, o lo que es lo mismo, la ministra Ribera argumentó para no repeler la visita y para defender el argumento estrella contra la fresa.
España tiene en la actualidad y esperemos que, por poco tiempo, un Gobierno, que no solo no defiende a los españoles ni a sus intereses, es que además trabaja a diario y abiertamente contra los intereses nacionales y contra los intereses de todos y cada uno de los españoles.
El 23-J tenemos la obligación de votar contra el PSOE y contra toda la canalla política que les apoya. Y debemos hacerlo, por respeto a nuestra historia, por respeto a nuestros padres y a todos nuestros antepasados, porque ellos trabajaron mucho para dejarnos una España de la que nos sintiéramos orgullosos, esa precisamente que están dinamitando Sánchez y sus cómplices.