Han tenido que pasar seis años para que esa Cataluña española que no se resigna a ser pisoteada por el separatismo y sus cómplices, socialistas y comunistas, salga a las calles de Barcelona portando banderas nacionales y mostrando su firme rechazo a las intenciones de Pedro Sánchez de aprobar una amnistía para los golpistas y un referéndum, dos medidas que no tienen cabida en nuestra Constitución, pero que son condición obligada para que Sánchez reciba el apoyo en su investidura de todos esos grupos políticos cuyo objetivo principal es destruir España.
Pero este 8 de octubre no solo ha sido protagonista Barcelona, también lo ha sido Sevilla, donde el Club de Debate Jovellanos, en nombre de la sociedad civil, convocó en la capital hispalense otra manifestación el mismo día y a la misma hora, contra las negociaciones que están llevando a cabo el PSOE y Sumar con los golpistas.
La convocatoria sevillana ha sido todo un éxito, abarrotada de patriotas desde la Puerta de Jerez hasta la Plaza Nueva, pero podrían haber asistido muchos más sevillanos. La protesta ha contado con el apoyo de Vox, pero no del PP, aunque fue invitado. Una auténtica vergüenza de los populares, que remataron con la raquítica información de la manifestación que ofrecieron esa misma noche en el informativo de Canal Sur. En diez segundos lo despacharon, sin imágenes panorámicas que dejaran meridianamente clara la enorme asistencia y solo mostrando imágenes sesgadas con poca gente que en absoluto mostraban lo que allí pasó.
En Canal Sur, como en casi en todo, el PP trata de imitar el sectarismo exhibido por el PSOE cuando gobierna, el problema es que son unos pésimos imitadores.
Mientras Pedro y Yolanda vayan de abrazos por la vida y Feijóo siga despreciando a Abascal, esto tendrá una difícil solución.
En el PP son todos lobos de la misma camada, como el novio que promete y promete hasta que la mete.