Mientras que la presidenta italiana, Giorgia Meloni, ha conseguido en la cumbre europea que se está celebrando en Granada un compromiso europeo para abordar el gran problema migratorio de Lampedusa, nuestro infame presidente se dedica a sus cosas y no aprovecha la presidencia de turno de la UE para exigir soluciones a la catástrofe migratoria que se está viviendo en la isla del Hierro en particular y en las Islas Canarias en general.
La Isla del Hierro ha visto aumentada su población en un 10% en 48 horas tras la llegada de 1.213 inmigrantes, el goteo continúa y nadie aporta soluciones, de hecho, ya se están enviando personas a otras islas.
Las consecuencias empiezan a ser demoledoras para los habitantes del Hierro, pues los médicos atienden a los recién llegados y no a ellos, si un isleño que ha pagado impuestos toda su vida sufre un infarto, estará abocado a la muerte. Falta transporte público, al ser dedicado a trasladar a los inmigrantes y la inseguridad la palpan los vecinos en el ambiente.
Debido al bajo número de habitantes, El Hierro no cuenta con ninguna comisaría de Policía Nacional. La seguridad diaria depende de la Guardia Civil. Según fuentes sindicales, ni siquiera se llega al medio centenar de agentes. La avalancha de inmigrantes llegada en los últimos días ha hecho que se hayan tenido que mandar efectivos de ambos cuerpos para poder gestionar las llegadas y, al mismo tiempo, atender los conflictos diarios de la isla. Nuestros agentes, se ven obligados a trabajar 14 horas diarias y los refuerzos llegados reciben una mísera cantidad de euros para pagarse un alojamiento que no existe y tres comidas diarias, la situación es explosiva.
Y algo consustancial a lo que está ocurriendo en Canarias, la masiva llegada de inmigrantes y la inseguridad que provoca, unida a la nula reacción del Gobierno de Sánchez, ya está incidiendo sobre la gallina de los huevos de oro de las Islas Canarias, el turismo, pues ya muchos no las ven como un destino seguro ni tranquilo. Y qué decir de la depreciación de los inmuebles y las propiedades, el futuro de Canarias está más negro que nunca.