Lo de ayer en Onda Cero fue de auténtica traca. Mientras Sánchez negocia con comunistas, separatistas y proetarras para seguir en La Moncloa y no dudaría en hacerlo si fuese necesario hasta con “el partido del destripador de Londres”, el líder popular estuvo a punto, en su entrevista con Alsina, de arrodillarse y pedir perdón por haber hecho pactos de gobierno, regionales y municipales, con Vox.
Alberto Núñez Feijóo, afirmó ayer que, «Vox para Sánchez es un salvavidas» y añadió que «Es evidente que yo no quiero gobernar con Vox y lo he dicho mil veces». Como podemos observar, ni Feijóo ni la cúpula de su partido han aprendido nada de lo ocurrido, pues vuelven a repetir las consignas contra Vox que les condujeron al fracaso del 23 de julio.
Con lo fácil que le sería a Feijóo afirmar que Vox es el partido que más se parece a ellos y que aunque difieren en muchas cosas, es un partido que respeta y acata la Constitución, pero que desearía cambiarla aunque siempre respetando escrupulosamente lo que establece nuestra propia Carta Magna para hacerlo.
Mientras que Feijóo y los suyos no reconozcan los graves errores que cometieron antes de las últimas generales y que le condujeron a no poder gobernar, difícilmente tendrán opciones reales.
Feijóo, cometió un error monumental al no acudir al debate con los candidatos del PSOE, Vox y Sumar, dejando a Abascal solo para oponerse al discurso de la izquierda; Feijóo, tuvo la osadía de criticar la existencia de Vox en plena campaña, sabiendo que necesitaría su apoyo para gobernar; Feijóo, nos dijo que quería «derogar el sanchismo» pero sin derogar sus leyes ideológicas, es decir, hacer lo mismo que el inútil de Rajoy y a la vez, le propuso a Sánchez un pacto para dejarle gobernar si era el más votado, algo totalmente incongruente; nos dijo muy campanudo él, que derogaría diez leyes ideológicas de la izquierda, para después, achantarse y decir que sólo las revisaría; en plena campaña se atrevió a equiparar a Vox con los proetarras de EH Bildu, mientras el PP pactaba con los de Abascal en algunas CCAA y ayuntamientos; Feijóo, defendió el aborto en un programa televisivo de máxima audiencia, espantando a muchos votantes conservadores y utilizando, además, un argumento con el que se podría legalizar hasta el robo; Feijóo, tras votar dos veces en contra de la supresión del Ministerio de Igualdad, el gran chiringuito ideológico de la izquierda, cuando lo propuso Vox, ya en campaña prometió que lo eliminará y nadie, como es lógico, le creyó. Y la guinda de este pastel de los despropósitos de Feijóo fue repartirse con el PSOE la Mesa de la Asamblea de Murcia, dejando fuera a Vox, mientras el PP se presentaba como el gran rival del PSOE.
Feijóo y el PP, con su forma de actuar, le han devuelto la vida política al que estaba difunto, Sánchez, todos los españoles pagaremos sus errores.
Feojodo es un lobo con piel de oveja. En Galicia el español está mas perseguido que en Cataluña, que ya es decir. Raza caprina.