Hagamos un poco de memoria. La Faffe era un chiringuito de los socialistas andaluces donde colocaban a sus compañeros, a sus familiares y a sus amiguetes. En él trabajaban supuestamente 1.500 trabajadores y una de ellas era la esposa del socialista Espadas, Carmen Ibanco, quien se hizo famosa por su memorable comparecencia ante la comisión parlamentaria de investigación de la Faffe,
Muchos andaluces pudieron sentir vergüenza ajena escuchando la declaración de esta señora, pues la misma no pudo ni siquiera explicar a qué se dedicaba, ni siquiera conocía cual era el programa informático con el que se trabajaba allí.
Estos 1.500 enchufados socialistas, al disolverse la inútil Faffe, pasaron en 2011 a la plantilla del SAE y cuando llegó el PP al gobierno de la Junta de Andalucía se negó a despedirlos, le temblaron las piernas, como siempre les ocurre.
Pero de actuar por simple cobardía, el PP ha pasado a convertirse en cómplice del socialismo más corrupto y mafioso ya que, mediante un Plan de Regularización de Interinos que, por cierto, ha sido tumbado por la justicia, ya que el método ideado por Moreno Bonilla para blanquear el enchufismo socialista no se ajusta a derecho, pretende la estabilización de 1.297 interinos del Servicio Andaluz de Empleo, entre ellos, a los extrabajadores de la extinta Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo (Faffe), a pesar, como antes señalé, de la sentencia judicial que tumba dicho plan. Y evidentemente, la susodicha señora de Espadas está incluida en el lote.
La llegada del PP a la Junta de Andalucía no ha supuesto ese cambio que votaron los andaluces y que ansiaban, estamos ante la Andalucía de siempre, ahora con el Partido Popular de cómplice del socialismo más mafioso de la historia. El PSOE enchufó y el Partido Popular los mantiene.
Es lamentable que mientras el Gobierno de Juanma Moreno se dedica a blanquear a los enchufados socialistas y meterlos por la puerta de atrás en la Junta, miles de andaluces que se esfuerzan por conseguir una plaza en la administración autonómica siguen sin poder obtenerla. Es un insulto para todos los andaluces, para la justicia y para todos los que queremos que se hagan bien las cosas.
Hace tiempo comenté que las narices de Feojoo y Malilla igualitas. No tienen remedio, mansos en tablas como el Barbón.