Las conclusiones que se
desprenden de la EPA que acaba de conocerse, demuestran dos cosas, la primera,
la eficacia de las reformas, y la segunda, el ridículo en el que caen día a día
los partidos de la oposición, PSOE y Podemos, al ignorar los avances cosechados
y dar como alternativas recetas mil veces fracasadas.
España lleva tres años y
medio creando empleo, y se ha conseguido un descenso record del paro. En el
último trimestre, casi 350.000 parados encontraron trabajo, como consecuencia
de ello, por primera vez desde 2008, el desempleo ha bajado de los cuatro
millones, y la tasa de desempleo se sitúa en el 17.2%.
Por su parte, el empleo
creció en 375.000 personas, por lo que ya tenemos 18.8 millones de personas
ocupadas, la cantidad más alta desde finales de 2010.
A estas alturas, es innegable
que la evolución de nuestro mercado laboral es muy positiva. Recordemos, en los
últimos doce meses, el paro descendió en 660.000 personas, y los ocupados
aumentaros en 512.000. España ya ha recuperado, dos de los tres millones de
empleos perdidos en época de crisis y de Zapatero.
También es muy significativo,
que el paro juvenil, el desempleo de larga duración, y el número de hogares con
todos sus miembros desocupados, también han bajado bastante.
No obstante, hay mucho que
mejorar, hay aún demasiada precariedad laboral, demasiada temporalidad en el
empleo, la mejoría económica no se ve traducida en los salarios, que siguen
estando muy por debajo de los de antes de la crisis. En estos temas, son en los
que la oposición debería incidir y presionar al Gobierno para que tomara
medidas para ir corrigiendo estos problemas, pero no, la oposición se dedica a
otras cosas, a entorpecer todo lo que pueda la acción del Gobierno, y estar instalada
constantemente en su primitiva intención de derribar al que está para ponerse
ellos.
Y es que Pedro Sánchez no
debe haber accedido aún a las ideas en color, el sigue instalado en el blanco y
negro, no es no, y hay que echarte para ponerme yo. Su único argumento es que
la derecha es mala y hay que echarla del poder, argumento compartido por Pablo
Iglesias y los suyos.
Si Rajoy es capaz de salir
airoso del desafío catalán, lo tenemos para rato, y si consiguiera acabar con
la corrupción que le toca, sería presidente eterno, porque reconozcamos que
alternativa fiable no hay ni por asomo, pues este PSOE y Podemos no lo son.
Y esto lo dice alguien al que
no le gusta nada Mariano Rajoy, pero que ha tenido la gran suerte de que el
nivel de los líderes políticos de hoy en día, es bajísimo.
