La Sanidad es uno de los
servicios públicos esenciales, el más importante que presta una administración
autonómica, y por lo que vemos que sucede en Sevilla y su provincia, aunque parece
no tenerlo muy claro la Junta de Andalucía.
Los recortes que se están
produciendo este verano en la sanidad sevillana, son un auténtico despropósito.
Se han cerrado más de mil camas hospitalarias, como también, cientos de
consultas de especialidades y de atención primaria. Se contrata solo el 50% de
los profesionales que se necesitan, pues la “fuga de batas blancas” ya es
alarmante debido a que en otras CCAA les pagan mucho más, y por supuesto, les
tratan mucho mejor. La Consejería de Sanidad, por mucho que lo intente, no nos
puede intentar convencer de que, por ejemplo, haya un déficit brutal de
matronas y enfermeros, pues los culpables son indiscutiblemente ellos, por
gestionar mal nuestra Sanidad.
En Andalucía hay una pésima
gestión. Cerca de diez millones de euros dedicados a infraestructuras
sanitarias consignados en los Presupuestos de 2016, no se han ejecutado, y más
de mil millones se han perdido en los últimos cuatro años. Cuando la oposición
pregunta en el Parlamento sobre todo esto, el oscurantismo que exhibe la Junta,
es vergonzoso y muy sospechoso. Por cierto, Ciudadanos de esto, no dice ni pío,
el que calla otorga.
En el Hospital Virgen del
Rocío hay 632 camas cerradas este verano, en el Hospital Macarena 400, y en el
Hospital de Valme, más de lo mismo. Si a esto sumamos, que de los centros de
salud de la capital y de la provincia, solo abren por las tardes el 20% de
ellos, entendemos que la asistencia se convierta en muy deficiente.
El Servicio Andaluz de
Salud (SAS), está presionando a los profesionales médicos para que este verano
reduzcan drásticamente las intervenciones quirúrgicas, y que atiendan solo las
urgentes, lo que conllevará, que las listas de espera quirúrgicas sean aún, en
esta tierra, impropias de un país desarrollado.
Si esto ocurre en Sevilla,
en la capital de Andalucía, no me puedo ni imaginar lo que estará ocurriendo en
otras provincias, como por ejemplo, en la maltratada Almería.
