Se
acaban de cumplir 20 años del secuestro, y posterior vil asesinato,
de Miguel Ángel Blanco por parte de la banda terrorista ETA. En los
medios de comunicación se multiplican las opiniones de lo que supuso
ese acto criminal en nuestra reciente historia, algunas más
acertadas que otras.
ETA
secuestró y asesinó al concejal de Ermua, en represalia por el
éxito del Estado en la liberación de José Antonio Ortega Lara, sin
sospechar la rebelión social que entonces se produjo por la rabia de
una ciudadanía harta de sus acciones sanguinarias.
Tras
este asesinato, las víctimas de ETA cobraron el protagonismo que
antes les negaban, pues durante muchos años se las había escondido
intentando hacerlas invisibles, pues por lo visto resultaban muy
incómodas para las conciencias, tanto de unos como de otros.
Pero
todo eso pasó, y la desmemoria y la amnesia colectiva inducidas
calaron en la sociedad. Hoy incluso los más jóvenes desconocen
quienes han sido nuestros héroes, qué es lo que hicieron, cuantos
fueron asesinados y cuanto sufrieron.
El
resultado de todo esto, ya lo sabemos, negativas y silencios de
partidos políticos e instituciones a homenajear a nuestro héroe,
negándose incluso a rotular una calle con su nombre en algunas
localidades.
Los
gobiernos socialistas de Felipe González, combatieron ineficazmente
a ETA e incluso recurrieron a la guerra sucia de los GAL, lo que se
convirtió en un fiasco al ser un plan más para saquear las arcas
públicas que para. de manera rigurosa, eliminar terroristas.
Los
gobiernos de José María Aznar, respetando el Estado de Derecho y
recurriendo a la colaboración internacional, pusieron a la banda
contra las cuerdas.
Los
gobiernos del socialista Zapatero, le dieron oxigeno a la debilitada
banda, permitiendo que las marcas blancas de ETA entraran en las
instituciones, y haciendo que el Estado fuera “blandito” con los
asesinos.
Y
para colofón de semejante despropósito, los gobiernos de Mariano
Rajoy, han hecho un seguidismo extremo de lo emprendido con Zapatero
para vergüenza de nuestra sociedad.
El
resultado de todo esto es claro, ETA fue casi derrotada
policialmente, pero políticamente salió victoriosa, pues hoy en día
tiene un importante poder político en las instituciones, maneja
grandes presupuestos, y sobre todo, cada vez mas, impone su versión
de lo que ella significó.
Sr.
Rajoy, cuando los buenos renuncian a combatir el mal, los malos
siempre ganan. Usted, continuando la infame política antiterrorista
de Zapatero, con la no aplicación de la ley de partidos, no solo ha
traicionado a las víctimas del terrorismo, si no también, a buena
parte de sus militantes y votantes.
Si
pretendemos crear un necesario proyecto nacional para España, no
podemos enterrar en el olvido a nuestros héroes, ellos deben ser la
referencia ética de la España del futuro.

No puedo estar más de acuerdo y no veo salida a esto pues no hay ningún partido que se le vea capaz de hacer algo para frenarlo. Zapatero fue nefasto para España pero creo que ahora Rajoy lo está siendo más al no frenar tanta locura. Necesitamos a un Aznar de nuevo fuerte en el gobierno pero no hay nadie ni que se le parezca y dejo claro que no todo lo que dice o piensa Aznar me gusta pero en lo global es lo que necesitamos o nos vamos al garete en dos telediarios.