Un
consejero del gobierno del sedicioso Puigdemont, se atrevió a
plantear en voz alta sus dudas sobre si se celebrará el referendum
ilegal, e inmediatamente, fue destituido. Se trata, de Jordi Baiget,
consejero de Empresa y Conocimiento, alguien que se ha atrevido a
pensar por su cuenta, y con sobrados fundamentos, decir lo que otros
piensan y no se atreven a manifestar por miedo a las consecuencias.
La
situación es muy sencilla, a Puigdemont lo tienen cogido por sus
partes nobles, los de ERC y los de la CUP, si el presidente da
señales de debilidad, sus socios dejarían caer el gobierno y la
antigua convergencia pasaría a ser un partido testimonial.
Por
otra parte, en las filas convergentes son conscientes ya casi todos,
del callejón sin salida en el que les han metido, y más de uno
empieza a ver un futuro carcelario y una merma de su patrimonio, con
el consiguiente efecto negativo para sus respectivas familias, y no
me invento nada, Baiget lo ha descrito. Es evidente, que Puigdemont
ya no se fía ni de los suyos.
Por
lo dicho por Puigdemont estos últimos días, parece que pretende un
régimen a la venezolana, un régimen donde a todo el que disienta se
le lapide, ¿alguien dudaba de que la sedición conduciría
inexorablemente al totalitarismo? Siempre se ha dicho, una democracia
en donde no se cumplan las leyes, deja de serlo y triunfa el
totalitarismo.
José
María Aznar, dijo en su día que “antes de que se rompa España,
se romperá Cataluña”, y es que se rompió CiU, desapareció
Convergencia, y los restos de ese naufragio llamado PDECat, parece
que se está desintegrando. Que nadie olvide, que CiU durante mucho
tiempo era Cataluña.
Cuando
la exigua mayoría independentista del Parlamento de Cataluña,
continúa presentando y aprobando leyes, que no se atreven a
rubricar por escrito por temor a las consecuencias, el Estado, el
Gobierno de España, continúa diciéndonos que no nos preocupemos,
que está preparado para actuar. Lo cierto es, que la respuesta a los
sediciosos tiene que estar próxima, pues el tiempo se acorta y
supongo que nadie quiere que se produzca el temido “choque de
trenes”, mejor dicho, el choque de un “transatlántico” apoyado
por todas las grandes flotas del mundo, con
un “patín a pedales”.
