Lo primero que tengo que
decir sobre el asunto del excesivo calor en las aulas, es que de toda la vida
los alumnos lo hemos sufrido, y que prácticamente nunca, ni alumnos ni padres,
lo consideraron motivo suficiente para organizar una gran protesta.
Lo cierto es, que ahora
existe tal sobreprotección de nuestros hijos, que los estamos haciendo
demasiado “blanditos” en casi todos los aspectos, uno de los motivos
principales por los que maduran mucho más tarde que cuando lo hicimos nosotros.
Tras decir esto, es de justicia decir también, que ahora es obvio que hace un
poco de más calor que antes.
Ante las fuertes protestas
de las diferentes AMPAS, la reacción de la Junta de Andalucía creo que nos ha
sorprendido a todos, pues su solución es, eximir de acudir a clase a aquellos
niños cuyos padres estén preocupados por el calor, medida que no soluciona
nada, una simple argucia política que puede servir para acallar las voces de
los padres, pero que no solventa el problema y trata de castigar a los padres,
pues ahora muchos de ellos tendrán que calentarse la cabeza con la logística
familiar, pues si los dos trabajan, a ver a quien le endosan el niño.
Si en los centros de
trabajo no se puede trabajar, por ley, a partir de cierta temperatura, lo
lógico sería, que en los colegios se tomara la misma medida. La solución es
clara, invertir en equipamientos que impidan que estos hechos se repitan otros
años, aunque conociendo a la Junta de Andalucía, mucho me temo que no lo hagan,
pues para ellos la prioridad siempre ha sido la de tener a tope de pienso sus
pesebres, y para eso, durante décadas se ha tenido que distraer dinero de lo
importante para la ciudadanía, de los servicios básicos que reciben los
ciudadanos, principalmente, Educación y Sanidad.
