Tras cuarenta años de
autonomía, podemos afirmar y los datos lo dicen por sí solos, que han sido años
en los que los partidos autonomistas nos han robado la prosperidad. Cuarenta
años más tarde, Andalucía continúa ocupando el último lugar en desarrollo
económico, cobramos los salarios y las pensiones más bajas, y estamos en cabeza
de las regiones con más desempleo y fracaso escolar. Y por supuesto, donde más
corrupción ha habido, somos la región de Europa donde más se ha robado a la
población.
Los únicos interesados en
seguir festejando este día son los partidos políticos, esos que nos metieron el
gran gol de la España autonómica, esa gigantesca y voraz estructura de 17
estaditos donde a sus anchas enchufan a los suyos, duplicando y hasta
triplicando entes inútiles, es decir, estructuras administrativas improductivas por doquier.
El Estado autonómico no nos
ha aportado nada a los ciudadanos y, en cambio, nos ha quitado mucho, sobre
todo la igualdad, pues dependiendo en qué taifa vivas, tienes unos u otros
servicios públicos de mayor o menor calidad.
Esos políticos que nos dicen
que las pensiones están en peligro, derrocan poca vergüenza, pues saben de
sobra, que el gran problema son las autonomías, que se han convertido en el
Estado del Bienestar de los políticos. Mientras la ruina autonómica continúe,
ni tendremos pensiones dignas, ni servicios públicos de calidad.
En Andalucía se ha visto con
claridad, las legiones de enchufados que metió el PSOE siguen ahí, el Partido
Popular y Ciudadanos no se atreven a hacer una limpia, solo con timidez se
dedican a colocar a unos cuantos de los suyos. En esto, todos son iguales menos
Vox.
