El gobierno de coalición
entre el PSOE y Unidas Podemos, estaba claro que iba a desembocar en el
desembarco masivo de camaradas del vicepresidente en la Administración del
Estado. Sánchez paga así la factura de sus pactos con los comunistas, y los de
Iglesias, pese a estar representados en el gobierno en carteras vaciadas de
competencias, se garantizan cargos y jugosos sueldos que pagamos todos
nosotros.
Estamos claramente ante la
utilización abusiva de fondos públicos en interés exclusivo de Sánchez. Ha
creado 22 ministerios, no porque le hagan falta al Estado, simplemente le
hacían falta a él para cumplir sus pactos con los embajadores del
“narcocomunismo internacional” en España.
Sánchez engorda la estructura
política improductiva enormemente, pues cada ministerio tiene secretaría de
Estado, subsecretaría, secretaría general técnica, dirección general, y cargos
de confianza varios, toda una legión de chupópteros, curiosamente cuando el
Estado autonómico ha alcanzado la más alta cota de descentralización, es decir,
cuando menor estructura es necesaria, la aumenta al nivel de tiempos de Suárez.
Ya sabemos para qué nos suben los impuestos. Un verdadero escándalo.
Pero no es solo eso, además,
han creado distintos órganos para contentar las obsesiones tóxicas de sus
socios comunistas. Nuestro Gobierno, con Sánchez, es una simple agencia de
colocaciones. Deberíamos informarnos del CV de todos esos comunistas a los que
les ha tocado la lotería política, la mayoría de ellos, de no haber habido
pacto, estarían en la cola del paro o trincado subvenciones en cualquier ente
ideológico de esos encargados de pudrir nuestra sociedad y provocar el
enfrentamiento entre españoles.
