En la sesión de apertura de
las Cortes Generales, se escenificó con total claridad la crítica situación por
la que atraviesa nuestra Nación. Una España sumida en varias crisis, nacional,
institucional y democrática.
Nuestro Rey, Felipe VI, nos
volvió a demostrar que es un gran monarca. Hizo una encendida defensa de la
convivencia y de la concordia entre españoles, algo muy necesario en estos
momentos. Tras sus palabras, una ovación de muchos minutos protagonizada por todos
los diputados excepto por los diputados podemitas. Curiosamente, los podemitas
que forman parte del Gobierno de Sánchez sí que aplaudieron “por la pasta”,
pero con clara desgana.
A la sesión, no asistieron
los diputados de ERC, JpC, BNG, EH Bildu y la CUP, y antes de ella hicieron
pública una declaración insultante contra la Monarquía. Y no nos equivoquemos,
no lo hacen por ser antimonárquicos, lo hacen porque la Corona es la
institución que vertebra la unidad nacional, y ellos van a destruir España y la
Constitución. Creo que ya van siendo hora de ilegalizar a todos estos partidos,
hasta ahora solo lo ha pedido Vox, ¿a que espera el Partido Popular?
Ni Sánchez, ni el PSOE, ni la
presidenta del Congreso, salieron en defensa de nuestro Rey. Pero que se puede
esperar de un presidente, que lo es gracias a nuestros enemigos, que su futuro
está en sus manos y que, por ello, permite el insulto y el desprecio a nuestro
Jefe del Estado; y de una presidenta del Congreso que hace poco dijo la
barbaridad de que “a dos millones de catalanes no se les puede imponer el orden
constitucional”.
