De nuevo celebramos el
aniversario de la Constitución de 1978, texto en el que se materializó la
llamada Transición, un proceso que nos permitió acceder a un sistema
democrático de manera pacífica, un proceso que intentó cerrar las heridas
producidas durante la II República y nuestra Guerra Civil, y como no, que las
dos Españas se pusieran de acuerdo en perdonar y reconciliarse. Tras la muerte
de Franco, sus herederos y la izquierda, lo hicieron.
Durante el gobierno de
Zapatero, los cimientos de este ejemplar proceso empezaron a agrietarse,
gracias a sus políticas revanchistas que reabrieron viejas heridas, y ahora,
Sánchez, pretende volar el régimen.
Pedro Sánchez, es la
deslealtad constitucional personificada, pues pretende llegar a un acuerdo de
gobierno con todas las fuerzas cuyo fin es el de derogar la Constitución,
acabar con la Monarquía, y destruir nuestra Nación. Sus intentos de justificar
lo injustificable, resultan insultantes. Pacta con los herederos de ETA, le
ofrece la vicepresidencia del gobierno a un político de extrema izquierda que
alaba a dictadores y que defiende la autodeterminación de partes de España, se
sienta en una mesa de negociación con ERC, un partido golpista cuyo líder está
en prisión condenado por sedición contra el orden constitucional.
Pero no es solo eso, Sánchez,
está arrinconando a nuestro Rey, a Felipe VI, a nuestro Jefe del Estado, intentando
usurpar sus funciones, y lo hace utilizando un lenguaje tóxico.
Considero que, a Sánchez, el
Estado le está permitiendo demasiado, creo que ya es hora de aplicarle un
“impeachment” a Sánchez, pero como esa figura no existe en nuestra legislación,
la única alternativa sería que el Rey, garante último de la Nación y de su
legalidad, diera un golpe sobre la mesa y, con las FFAA y esa mayoría de
españoles que lo apoyan, impidieran lo que se nos viene encima, a España y a
nosotros, los españoles.
Que nadie se equivoque, aunque hayan llegado al poder democráticamente, si lo utilizan para destruir la Nación, es muy legítimo expulsarles de él.

Completamente de acuerdo con lo expuesto, tiene que llamar al orden a este desestabilizar de Pedro, no reconocerlo como presidenciable y combocar nuevas lecciones, perderemos ciento y pico millones en ello de nuevo, pero más perderemos como dejemos gobernar a Pedro.
Totalmente cierto, xq si gobiernan ellos van a gastar mucho más, montaran muchos más chiringuitos, lo más importante es evitar que hayan pedazos España.