Pedro Sánchez, compareció ayer en La Moncloa tras sus tres semanas de vacaciones palaciegas, pese al preocupante incremento de contagios, para decirnos que abandona el timón de España en lo referente a la lucha contra el Covid-19 y que le traslada toda la responsabilidad a las CCAA, y lo hizo, con el peregrino argumento de que “España es un estado casi federal”.
Sánchez, deja en manos de los presidentes autonómicos solicitar el estado de alarma al Congreso, asumiendo el mando único, y tendrán que someterse al control parlamentario.
Cuando estamos a días del comienzo de un curso escolar que probablemente disparará el número de contagios, Sánchez, perpetra una clara dejación de funciones con la intención de que no le desgaste los estragos que cause esa segunda ola que parece que ya empezamos a tener encima. Pronto veremos como el Gobierno empieza a acusar a las autonomías gobernadas por la derecha, especialmente Madrid, de mala gestión y las responsabiliza de los muertos. Sánchez no tiene vergüenza.
Ante esta segunda ola, el Gobierno no ha hecho acopio del material necesario, y nos vamos a enfrentar a ella en inferioridad con respecto a nuestros países vecinos, donde sus dirigentes han estado al pie del cañón, preparando a sus respectivos países para lo que va a llegar.
El futuro próximo puede ser terrible, pues empieza un curso escolar sin ningún tipo de garantías, y que podría suspenderse si los probables contagios se multiplican, y 17 autonomías, cada una con su estrategia particular y sin los medios, humanos y materiales, necesarios. Esto empieza a dar un poco de miedo.
Ese presidente es un indeseable, el peor presidente desde 1931, nefasto torpe arrogante, sin escrúpulos, nos ha traido la muerte y la ruina.