El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha estado en Barcelona y ha pronunciado un discurso en el Círculo de Economía. Ha hecho hincapié en la estabilidad política, el rigor económico, y ha dedicado bastante tiempo a elogiar el ruinoso autonomismo en su afán por distanciarse de los planteamientos de Vox.
Ha aprovechado para tenderle la mano a esa Cataluña que le dio la espalda a su partido en las últimas elecciones catalanas, menos mal que al menos cargó con dureza contra el “procés” acusándolo de “haber ejercido el autogobierno de manera irresponsable”.
Afirmó que “El Estado y las CCAA no son realidades yuxtapuestas. Referirse al Estado y a las comunidades no es correcto. Las CCAA son Estado. Sin las CCAA el Estado sería una carcasa hueca y España sería una nación preconstitucional” Algo que no es cierto. Al igual que los partidos de izquierda, este PP no está dispuesto a prescindir de los reinos de taifas por muy ruinosos que sean, pues para ellos son el lugar ideal para enchufar a sus parasitarias legiones, y para manejar grandes presupuestos.
Feijóo nos ha hecho un gran favor a los españoles con este discurso, pues ya sabemos que es partidario de mantener las autonomías, sus chiringuitos, y esas estructuras administrativas improductivas duplicadas, triplicadas y hasta cuadruplicadas, que no solo impiden que nos bajen los impuestos, es que poco a poco hace que los impuestos sigan subiendo para pagar a demasiados parásitos puestos ahí por los defensores del autonomismo.
Feijóo afirmó que sus referentes son, un socialdemócrata y un democristiano, y aprovechó para arremeter contra Vox, afirmando que «Vox es una escisión del centro derecha de España y al que más beneficia es a los partidos que están más al otro lado». Patético.