Todo ciudadano español que siga con atención la actualidad política nacional y sienta preocupación por el delicado panorama que atraviesa nuestra patria, encontrará casi como una obligación leer o escuchar la reciente y reveladora entrevista concedida por Santiago Abascal, líder de VOX, al diario ABC. Más allá de las afinidades o aversiones ideológicas de cada cual, la entrevista ofrece una visión clara de su pensamiento político y de la estrategia que su partido pretende impulsar para afrontar los desafíos que, en su opinión, pesan sobre España.
A lo largo de la entrevista, Abascal proyectó la imagen de un político firme, consciente de su papel y poseedor de un conjunto de valores y convicciones que considera esenciales para recuperar la fortaleza nacional y restaurar los principios que, según él, han sido menospreciados o arrebatados con el tiempo. Se presentó como un dirigente convencido de la rectitud de su causa y de que, mediante propuestas sustentadas en el sentido común, puede alcanzarse el propósito compartido por tantos españoles que se sienten comprometidos con el destino de su patria.
En su intervención, el líder de VOX describió al Partido Popular como una formación inquieta y temerosa ante el avance de su organización, más ocupada en tratar de desestabilizar a VOX que en derrotar al PSOE. Alertó de que esa actitud podría resultar desastrosa para quienes aspiran a conformar una verdadera alternativa al actual gobierno de Pedro Sánchez, advirtiendo de las graves consecuencias que podría acarrear una estrategia semejante.
Abascal fue especialmente crítico con Génova, sede de la dirección nacional del PP, a la que acusó de entorpecer las negociaciones, plantar obstáculos y filtrar falsedades a los medios de comunicación. Aclaró que las verdaderas dificultades en los procesos para formar gobiernos de coalición en Extremadura, Aragón y Castilla y León no provienen de los dirigentes regionales, sino de las instrucciones y maniobras de la cúpula popular.
Con tono de advertencia, señaló, que si el PP continúa centrando sus esfuerzos en debilitar a VOX, en lugar de trabajar por construir una mayoría que permita desalojar al socialismo del poder, podría provocar justo lo contrario, que no sumen los apoyos suficientes y que Sánchez vuelva a imponerse en las próximas elecciones generales. Recordó, además, que ya había lanzado una advertencia similar en 2023.
El presidente de VOX insistió en que “las urnas han hablado” y que el mensaje de los votantes es nítido, PP y VOX deben entenderse y cooperar. Recalcó, sin embargo, que el reforzamiento electoral de su partido debe reflejarse de forma tangible en los acuerdos de gobierno. Negó de manera tajante que su formación rehúya responsabilidades y confirmó que están dispuestos a integrar los ejecutivos autonómicos. No obstante, dejó claro que esta decisión ha venido condicionada por la actitud de la dirección popular, a la que instó a permitir que las conversaciones se desarrollen con transparencia, “sin interferencias, sin filtraciones interesadas y sin mentiras”.
Abascal no ocultó sus aspiraciones, dejó patente que su propósito final es llegar a la Presidencia del Gobierno de España, confiando en que el reparto de poder recaiga únicamente en la voluntad de los ciudadanos expresada en las urnas, y no en pactos de despacho. Rechazó, por tanto, la idea de que el voto a VOX sea un simple complemento subordinado al del PP.
Uno de los puntos clave de la entrevista fue su posición sobre la inmigración masiva, a la que señaló como el “principal problema de España”. Atribuyó a este fenómeno el colapso de servicios públicos como la sanidad, la vivienda o la seguridad ciudadana. Puso como ejemplo el pacto alcanzado en Baleares, donde se prevé retirar ayudas sociales a inmigrantes en situación irregular, mostrando dicho acuerdo como un modelo de la agenda política que VOX desea extender a otras CCAA. Para Abascal, la política migratoria debe ser una prioridad ineludible en cualquier pacto con el PP.
En el terreno religioso, afirmó que, como católico, valora positivamente la posible visita del Papa a territorio español, pero reprochó a ciertos sectores de la jerarquía eclesiástica y de la Conferencia Episcopal su colaboración, directa o indirecta, con el llamado “efecto llamada migratorio”. Sugirió que dicha postura podría estar motivada por la financiación pública que perciben algunas instituciones religiosas, y subrayó que la inmensa mayoría de los católicos coinciden con la visión de VOX al considerar que el islamismo representa una amenaza para la civilización occidental.
El tono general de la entrevista mostró a un Abascal contundente, que no se oculta tras eufemismos y expresa sin ambages su opinión sobre los temas más sensibles del debate público español. Manifestó su voluntad de ofrecer soluciones realistas, inspiradas en el sentido común, a los problemas que más inquietan a los ciudadanos. Parece evidente que VOX no es ese partido extremista que sus adversarios quieren hacernos ver, sino una fuerza patriótica y transversal en la que pueden sentirse representados numerosos españoles de distintos orígenes políticos.
Bravo por él