¿De donde saca la fuerza la izquierda, mejor dicho, el odio necesario, para defender con uñas y dientes su “cultura de la muerte”?
El Partido Popular y Vox, en Castilla y León, llegaron a un acuerdo, claro está, por exigencia del partido de Abascal, por el que las mujeres embarazadas podrán acceder a una serie de pruebas que les servirán para que conozcan mucho mejor la realidad de su situación, así podrán comprobar, eso que la izquierda se niega a que conozcan las gestantes, que dentro de su cuerpo se desarrolla otro cuerpo, otra vida.
A ellas se les informaría, que tienen acceso si así lo desean, a ecografías en cuatro dimensiones, es decir, aquellas en las que se aprecia claramente el cuerpo de su hijo, incluso tendrán la posibilidad de escuchar el latido de un corazón que no es el de la madre, sino el de su hijo aún no nacido. Y por supuesto, los médicos tendrían la obligación de informarlas de ello, como no podía ser de otra manera.
Pero el hecho de que la madre pueda conocer la realidad ha desatado toda la furia de los malvados “progresistas”, conocidas ministras y lideresas, socialistas y comunistas, han puesto el grito en el cielo calificando de barbarie al referirse a aquellos que defienden la vida del que va a nacer, claro está, siempre y cuando alguno de estos malnacidos no se lo impida.
Estos “hijos e hijas de Satán” pretenden convencer a la sociedad, sobre todo a las mujeres, que destruir un feto o embrión, es como quitarse un grano o un quiste, que solo son un conjunto de células, por ello, quieren impedir que la madre escuche el latido del corazón de su hijo, pues desmontaría todas sus mentiras y sus letales maldades.
El PP de Castilla y León, cuando la izquierda se revolvió contra él, de entrada, entró en pánico y se vio superado por sus ancestrales miedos, incluso intentó explicar que ellos no habían llegado a ese acuerdo con Vox, aunque parece que después han recobrado algo de serenidad y le han enviado a Sánchez una carta advirtiéndole de que no se meta en sus competencias. Cuando Jiménez Losantos los llamó “maricomplejines” lo bordó.
Pero lo más vomitivo de todo esto, es el comportamiento de esa cadena de radio, me refiero a la COPE, esa que pertenece a la Conferencia Episcopal y que debe tener carnet de afiliada al PP, pues con tal de beneficiar a los de Feijóo y perjudicar a los provida de Vox, hasta se ha unido a la campaña contra los de Abascal en lo relativo a esta polémica mediática. Pensar que cada vez que das un euro en cualquier misa a la que asistes y que ese euro se utiliza para ayudar a los “peperos proaborto” y contra los provida de Vox, produce escalofríos y te hace replantearte demasiadas cosas.