Vivimos días en los que lo normal es que en todos sitios te deseen la felicidad para el año que en dos días entra, pero desgraciadamente, casi todos presentimos que comienza un año que será bastante convulso y todo llama a pensar que, desgraciadamente, puede aún ser peor que el que ahora acaba.
Es público y notorio que el timón de España lo lleva un individuo infame y amoral que carece de cualquier escrúpulo a la hora de conseguir su objetivo principal, que no es otro, que el continuar en el poder todo el tiempo que le sea posible. Al carecer de líneas rojas, todas las decisiones que tome siempre pueden degradar aún más la situación que vivimos en lo político, en lo social y en definitiva, en lo nacional.
Si en la segunda parte del franquismo y en la primera de nuestra democracia, durante ese medio siglo, los españoles decidimos trabajar codo con codo para ganar en bienestar y en prosperidad, ahora ocurre todo lo contrario, pues los que quieren privilegios y fomentar la desigualdad se han aliado con la izquierda para destrozar todo lo que con tanto sudor se consiguió.
En nuestros colegios no se trasmiten conocimientos, eso de perseguir el mérito y la excelencia mediante el esfuerzo parece haber quedado antiguo, simplemente se adoctrina a futuros votantes, para ellos, nuestras aulas son simples fábricas de eso. Los medios de comunicación trabajan al servicio de quien les paga y en vez de informar, desinforman para manipular a los incautos ciudadanos. La politización de la Justicia y su falta de independencia es absolutamente vergonzante. El gasto político y el dedicado a sus pesebres, a todas esas estructuras administrativas improductivas, es insostenible. Dependemos energéticamente del exterior, nos negamos a explotar nuestros propios recursos y al contrario que el resto de paises de Europa, rechazamos la “verde” energía nuclear. Tenemos agua de sobra, pero hay escasez al negarnos a hacer el necesario Plan Hidrológico. Se aumentan los impuestos hasta llegar a niveles confiscatorios, tanto a quienes tienen una nómina, como a autónomos y empresarios. Y todo, para dar paguitas a quienes piensan que les van a votar y eso, al más puro estilo argentino, eso que pretende ahora quitar Milei. Se atenta contra la propiedad privada alentando y protegiendo a quien la okupa. Nuestros policías y guardias civiles son conscientes de que hay una parte importante de la población que ya no respeta su autoridad y que el gobierno está encantado con ello. Nuestras calles llenas de gentes que se han colado mientras nuestro gobierno mira para otro lado y la inseguridad alcanzando máximos históricos, la natalidad en caída libre, se ayuda a la mujer que quiere abortar y no a la que quiere ser madre, demográficamente no está garantizado el relevo generacional. Podría seguir escribiendo miles de frases que detallan una realidad casi distópica.
Ese Estado del Bienestar en el que decían que vivíamos, está casi desaparecido, pues la Sanidad, la Educación, la Justicia y la Seguridad, están tan carentes de recursos y de personal, que en nada se parecen a las de hace 25 años. Cuando pretendes darle servicios básicos a millones de personas que nunca pagaron impuestos, que nunca contribuyeron a sostener el sistema, te encuentras con esto, todo desbordado. Eso sí, el Estado del Bienestar de los partidos políticos, sigue fuerte gracias a la ruina del Estado Autonómico, la gran estafa que nos colaron en las Transición y en la Constitución.
Si a todo esto sumamos, los intentos de los socios de Sánchez de romper la unidad nacional, el panorama a corto plazo es desolador. Por ello, aquel que se inventó el término “Hispanicidio” entiendo que no iba muy desencaminado. Pero siempre nos queda la esperanza de que el pueblo español despierte.