España se enfrenta a un desafío migratorio sin precedentes, la gran mayoría de ellos son hombres adultos, un tercio proviene de áreas señaladas como focos de alta radicalización islámica y otro tercio son magrebíes. Y mirad por donde, los canallas que nos gobiernan están haciendo todo lo posible por regularizarlos, por legalizarlos y a medio plazo por darles el derecho a votar, consiguiendo de esa manera esa sustitución poblacional a la que irresponsablemente aspiran. Son tan imbéciles, o tan malvados, que no piensan en el terrorífico futuro que están construyendo con sus irresponsables decisiones.
Uno de los grandes problemas que causa la inmigración masiva islámica es la criminalidad, que ha aumentado enormemente con crímenes brutales. Otro gran problema es el deterioro de lo público y la saturación de los servicios públicos básicos, que han bajado de calidad y lo seguirán haciendo.
Otro gran problema es lo escaso de nuestros sueldos ante la avalancha de mano de obra barata, el gasto en atender a los que no trabajan, el aumento de los precios de la vivienda ante la altísima demanda, así como, los beneficios y ayudas que se les dan y que a nosotros se nos niegan aquí y en toda Europa.
Aunque es cierto que estos problemas se podrían revertir con otros gobiernos, el principal problema con la inmigración masiva islámica es lo que votarán cuando sean mayoría, cuando hallan jueces musulmanes, policía musulmana, periodistas, políticos y alcaldes musulmanes. Poco a poco, como ha pasado en otros países, cambiarán las leyes, hasta que Europa sea un califato. A este paso y si no lo impedimos, llegará y será irreversible o costará mucha sangre revertirlo.
El islam es contrario a la democracia y por ello, está usando nuestra debilidad para, desde dentro, cuando tenga la mayoría de los votos, destruir Europa. Es un error distinguir entre radicales y moderados, porque todos quieren lo mismo, la destrucción de nuestra civilización, nuestro final, y todos los partidos menos VOX, desde el de “Moruno Bonilla” hasta los comunistas, son instrumentos para que nuestra extinción se haga realidad.
En pocas semanas, los andaluces van a las urnas, veremos en función de cuantos apoyen a su actual presidente, ese colaboracionista del islam, el popular Moreno Bonilla, hasta qué punto están concienciados de la importancia de lo que voten y lo que a medio y largo plazo repercutirá en la vida futura de sus descendientes.
Es una tarea en común entre todos, de concienciación, no solamente de Vox