Las declaraciones de José Mª Aznar afirmando que sintoniza más con Felipe González que con Santiago Abascal en asuntos fundamentales, corroboran que la podredumbre ideológica en la que está situado en la actualidad el PP, es la consecuencia de la deriva que comenzó Aznar, prosiguió Rajoy y ha culminado Feijóo.
Santiago Abascal le contestó este domingo en un mitin en Valladolid: “No me sorprende que Aznar prefiera a los corruptos antes que a los patriotas. Su declaración solo confirma lo que muchos ya sospechábamos, que el bipartidismo es un régimen decadente que se resiste a desaparecer”.
Aznar ha sido muy temerario al meterse en este charco, ya que él fue cómplice de la corrupción socialista durante su mandato. Tuvo la oportunidad de investigar los escándalos del PSOE, desde los fondos reservados hasta los GAL, pero prefirió mirar hacia otro lado. Ahora entendemos por qué.
Durante el gobierno de Aznar se sentaron las bases para algunos de los problemas que España enfrenta actualmente, por lo que su legado puede calificarse de bastante negativo. Cedió competencias educativas a las comunidades autónomas, lo que facilitó el adoctrinamiento separatista en algunas regiones. Como ante dije, la falta de investigación exhaustiva sobre los casos de corrupción del anterior gobierno socialista fue altamente sospechosa. Y qué decir de la traición que cometió contra los padres y abuelos de la mayoría de quienes componen la derecha social española cunado se atrevió a condenar públicamente el Alzamiento del 18 de julio de 1936, germen de la posterior Ley de Memoria Histórica y de la tergiversación de la historia que llevó y sigue llevando a cabo la izquierda.
El Partido Popular, con el comportamiento errático que lleva, cada vez se separa más del electorado conservador, esa fiel base electoral que siempre tuvo y se acerca más, al volátil y mucho menos fiel electorado centrista, mientras que VOX continúa enarbolando las banderas que en su día abandonó el PP. Porque no nos equivoquemos, VOX llegó por algo, porque el PP ya no representaba a todos esos españoles que creían en unos principios y en unos valores de los que los populares habían renegado a la vez que hacían suya parte de la perversa ideología izquierdista, abandonando a modo de ejemplo el movimiento pro Vida y sumándose a los que defienden la cultura de la muerte entre otras lindezas.
Distintas caras de la misma deslealtad a los españoles