La Junta de Andalucía anunció ayer que bajará de nuevo los impuestos, tomando el camino que recomienda la Unión Europea y que ya han emprendido países como Italia o Alemania. Hablamos de una medida que busca la máxima incidencia social y que significará un auténtico balón de oxígeno para las empresas que ven amenazada su supervivencia y para las familias. Disminuir la presión fiscal es uno de los pocos caminos razonables para que la sociedad pueda superar el impacto económico de la pandemia.
Mientras tanto, los partidos de izquierdas optan por lo contrario, optan por aumentar la presión fiscal, de hecho, desde el Gobierno de España se amaga con esa normalización fiscal que supondría la subida generalizada de impuestos.
Estoy de acuerdo con la bajada de impuestos, pero tengo un “pero”, ¿lo que se deja de recaudar como se compensa? Y más, sabiendo que desde que llegó el cambio a Andalucía este gobierno no se ha atrevido a desmontar la administración paralela donde los socialistas enchufaban a sus legiones, ni han despedido a nadie. Sin ahorrarse las nóminas de todas esas estructuras administrativas improductivas, cómo cuadrarán las cuentas. Sin disminuir el gasto político, como lo harán. A no ser que detraigan fondos de los servicios básicos. Creo que deberían de explicar de dónde van a sacar lo que dejan de ingresar. Lo mismo me contestarían desde la Junta de Andalucía eso de que al disminuir la presión fiscal, se reactiva la economía y se recauda más.