Acabamos de enterarnos de que
ese tan cacareado Comité de Expertos del que nos hablaban Sánchez, Illa,
Montero y Simón, ese grupo de especialistas que decidían que regiones pasaban
de fase, jamás existió, que las decisiones al respecto se tomaban solo desde un
prisma político, algo ratificado por escrito por el propio Ministerio de
Sanidad ante una pregunta del Defensor del Pueblo sobre una queja presentada
por la oposición. En cualquier país democrático y serio de occidente, ante este
hecho tan bochornoso, el Gobierno habría dimitido en pleno, pero aquí,
comunistas y socialistas, no dimiten “ni con agua hirviendo”.
Otra prueba más que avala la
necesidad de que los españoles sean llamados a unas elecciones y den su
opinión, otra prueba más que demuestra la idoneidad de presentar una Moción de
Censura contra Sánchez. Lo de menos es quien la presente si el objetivo es
convocar elecciones generales cuanto antes. No olvidemos que Sánchez preside un
Gobierno legal pero ilegítimo, pues recordemos que tras ganar hizo todo lo
contrario de lo que prometió en campaña.
Sánchez nos ha llevado a la
complicada situación actual, y si sigue dos años más, dejará una España
devastada por la muerte y el desempleo, una sociedad enfrentada y en quiebra.
Cuando Vox presente oficialmente su Moción de Censura solo caben dos opciones,
o la apoyas porque quieres echar del poder al Frente Popular, o no la apoyas y
quieres que este Gobierno acabe la legislatura. Partido Popular y los restos de
Ciudadanos, pueden darse una gran hostia si no la apoyan. Lo mismo Vox presenta
a un candidato que pueda ser votado por todo el constitucionalismo, incluso los
socialistas que puedan seguir siéndolo, aunque solo elucubro.
