Tanto la alcaldesa de Mogán, como los agentes de la Guardia Civil de este municipio del sur de Gran Canaria, han venido denunciando los numerosos, incidentes y delitos, protagonizados por los inmigrantes ilegales a los que el Gobierno aloja, gratis total, en hoteles y apartamentos turísticos de la zona.
Es curioso que los 3.200 inmigrantes que están en Mogán, generen más incidencias que el millón de turistas al año que visitaban antes este municipio. Individuos sin papeles que están en un permanente estado de embriaguez con nuestro dinero, con el de los impuestos que pagamos.
Los encargados de los establecimientos explican que “Empiezan a venir a eso de las 11 de la mañana y se pasan todo el día bebiendo, compran tanto cervezas como vino barato. Las cosas más caras intentan robarlas, los hurtos son constantes”. En la situación económica actual, es evidente que estos establecimientos no tienen capacidad para contratar vigilancia.
Los vecinos de Mogán están «asustados y preocupados» y eso también les está pasando factura, ya que la clientela habitual ha disminuido considerablemente: «Algunos siguen viniendo por cercanía, pero muchos prefieren comprar en otros sitios a los que saben que ellos no llegan».
Las consecuencias para el turismo llevan camino de convertirse en catastróficas, pues muchos de los residentes extranjeros están alertando a los suyos de lo que sucede en Gran Canaria. Mientras antes lo primero que preguntaban los turistas era si tenían internet, ahora lo que preguntan es si hay inmigrantes alojados en la zona.
El nivel de violencia desplegado por los Menas, hasta ha hecho rectificar al Gobierno, que enviará a antidisturbios GRS de la Guardia Civil. La situación creada por la inacción del Gobierno es explosiva.