El ministro de Sanidad, Salvador Illa, fue cesado en 2009 como director general de Infraestructuras de la Generalitat de Cataluña tras descubrirse que el coste de la Ciudad de la Justicia de Barcelona, proyecto que él dirigía, se había disparado en un 52%.
Durante el mandato de Illa, también se llevaron a cabo las obras de la prisión de Can Brians 2 (Barcelona), unas obras que fueron descritas como una gran chapuza.
Su cese se produjo tan sólo tres días antes de la inauguración de la Ciudad de la Justicia de Barcelona, el 27 de abril de 2009. Illa alegó que el cese fue “a petición propia” porque había recibido una oferta para trabajar en la empresa privada, y que quería dejar temporalmente la política, una versión que jamás resultó creíble, ni siquiera en las filas del propio PSC. El socialista, José Montilla, como presidente, lo fulminó de su cargo.
Pedro Sánchez intenta ahora aprovechar el protagonismo de Salvador Illa como ministro de Sanidad durante la pandemia para lanzarlo como candidato del PSC a la presidencia de la Generalidad en las elecciones catalanas, que han quedado pospuestas finalmente para el próximo 30 de mayo. El nefasto balance de Illa al frente de su ministerio, con más de 80.000 muertos por coronavirus a sus espaldas, parece no preocupar a Sánchez, quien como siempre piensa que su propaganda hará las veces de inductora a la amnesia social.
Illa ha anunciado este pasado sábado que, si alcanza la presidencia de la Generalitat, su prioridad será “votar un nuevo acuerdo que reconozca a Cataluña como una nación”. En fin, lo que sabíamos, el PSC-PSOE está mucho más cerca de los separatistas, que de los constitucionalistas.