Tras la noticia de que Sánchez, aconsejado por su “Barbie”, pretende hacer ministra de Vivienda a Ada Colau, una auténtica barbaridad. Ahora, nuestro infame embustero, ha decidido proponer a la catalanista Francina Armengol como presidenta del Congreso. Y la ha propuesto por dos motivos, el primero, porque Armengol fue la única que apoyó al hoy líder del PSOE en 2016 cuando los barones se conjuraron para desalojarle de la Secretaría General; y la segunda, porque pretende contentar a los independentistas en un momento en el que Pedro Sánchez les necesita más que nunca, aunque Puigdemont, que no se fía en absoluto de él ya le ha dicho que quiere hechos, es decir, documentos firmados y nada de palabras.
En sus dos legislaturas como presidenta de Baleares, Armengol, ha protagonizado importantes escándalos. Eliminó el carácter vehicular del español en las aulas; fue pillada de fiesta a altas horas de la madrugada en un bar de copas de Mallorca cuando todavía estaba en vigor la obligación de cerrar el ocio nocturno. El dueño del local alegó ante la Policía que no pudo cerrar a su hora «porque dentro había una autoridad», en referencia a la presidenta autonómica. Armengol pidió disculpas a su manera: «Siento muchísimo y entiendo que haya muchas personas desconcertadas por la situación generada alrededor de mi persona en los últimos días». Pero de dimitir, nada de nada.
Pero el capítulo más obsceno de su gestión es, sin lugar a duda, la ocultación por parte de su Gobierno del caso de las menores tuteladas prostituidas. Tal y como constató la Policía Judicial, «a lo largo de 2019», educadores de los centros dejaron constancia de que algunas chicas aprovechaban sus salidas o fugas para prestar servicios sexuales a cambio de dinero. El PSOE siempre se negó a crear una comisión de investigación al respecto.
Quisiera recordar también, que allá por 2014, coincidiendo con la abdicación de Juan Carlos I, esta peligrosa socialista defendió abiertamente la celebración de un referéndum vinculante para acabar con la Monarquía. Otro hecho que por lo visto Sánchez debe considerarlo como un mérito más.
Armengol ha sido castigada en las urnas por su mala gestión y su sectarismo y ahora Sánchez la pretende premiar. Por su pésimo curriculum, debería estar inhabilitada para ocupar cualquier cargo público y mucho menos, uno de la importancia para el que el PSOE la propone.
Si el Gobierno que acaba de concluir su mandato nos parecía horrible, no quiero ni imaginarme el que llegará si el amoral de Sánchez consigue seguir en la presidencia. Y qué decir de todos los cargos institucionales que nombrará, esto sería de pesadilla.