El ayuntamiento barcelonés de Vilassar de Mar, gobernado por ERC, organizó una “gincana porno” nocturna para un público comprendido entre los 12 y los 30 años, entre cuyas actividades contaba colocar condones con la boca en palos y plátanos, fingir felaciones, reproducir posturas del Kamasutra o simular penetraciones hasta romper un globo contra el cuerpo de la otra persona.
Un grupo de padres lo ha denunciado públicamente ante el relato de sus hijos y de testigos de los hechos, que tuvieron lugar el pasado 22 de julio. Ahora, esos mismos padres estudian denunciar al equipo de gobierno del consistorio ante la Fiscalía de Menores y añaden a sus quejas que el «Servicio de Juventud» ha difundido imágenes de algunas menores en sus cuentas de RRSS, donde se las ve con claridad realizando actividades relacionadas con el sexo.
Los indignados padres, sostienen que un técnico municipal les ofreció como toda explicación que se trataba de «actividades con finalidades educativas que responden a la curiosidad de los niños».
Es evidente que la izquierda, en este caso en su versión separatista, no pierde oportunidad en degradar nuestra sociedad y en corromper a nuestros hijos. Lo ocurrido en esta localidad barcelonesa, en un país serio jamás ocurriría, pero si ocurriese, rodarían cabezas y los responsables acabarían entre rejas. Pero esto es España y encima es Cataluña, territorio donde ni está vigente nuestra Constitución ni nuestras leyes, y todo ello, con la complicidad del maldito Gobierno central que sufrimos que siempre ofrece impunidad por apoyos.