Mientras que en Andalucía vemos desfilar caminito de prisión a quienes durante años dirigieron esa mafia socialista andaluza que se dedicó durante mucho tiempo a asaltar y saquear las arcas públicas de nuestra región. Mientras vemos como, José Antonio Griñán, el ladronazo jefe de ese partido constituido en banda criminal, intenta no entrar en prisión por padecer un cáncer sin metástasis. Mientras la izquierda andaluza nos habla del caso de los ERE como de algo del pasado, como de otro PSOE y cuenta con la vergonzosa comprensión y algo más, de los medios de comunicación mayoritarios y hasta del actual gobierno del PP de la Junta de Andalucía, gobierno que intenta mantener una neutralidad, diría yo que hasta “cómplice”. Mientras todo eso ocurre, resulta que en el PSOE valenciano se demuestra que hace ya tiempo que también se constituyeron en banda criminal.
La Guardia Civil ha encontrado evidencias que apuntan a una red de presunta corrupción muy organizada y especializada en el PSOE valenciano. Una red que habría superado la avaricia de Jordi Pujol en Cataluña. Mientras que aquel hizo famoso el 3%, la investigación de la Benemérita al entramado de los socialistas valencianos ha detectado documentación donde se señala como «condición de adjudicación» nada menos que un 5%.
En la Comunidad Valenciana se les daba faena a empresas a cambio de un jugoso 5%. La cronología descrita por la Benemérita muestra, por lo tanto, una maquinaria perfectamente medida y diseñada para garantizar que, si no se pagaban las facturas de los gastos de campaña del PSOE, se pudiese cancelar el premio de la adjudicación para la empresa en cuestión. La investigación de la UCO ha señalado a un total de 7 empresas ligadas al mecanismo de pago al PSOE en el caso Azud.
De esos importes, importantes cantidades habrían ido destinadas al PSOE y parte a financiar en B directamente las campañas electorales de 2007 y 2008. La red de empresas habría sido usada para redirigir los pagos y camuflar las operaciones. Resumiendo, el PSOE lleva ya demasiados años concurriendo dopado a las elecciones.
Curiosamente, la repercusión mediática de todo esto es mínima y lo que les mola a los medios es meternos miedo con la guerra de Ucrania y con los contagios, pensarán que así nos tienen entretenidos y asustados. Y lo que más me sorprende es que el PP no se ha lanzado al cuello del PSOE en este asunto, cuando en el pasado, por casos mucho menos graves y hasta inventados, los lincharon a ellos. De verdad que a los “peperos” nunca los entenderé.