El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha comenzado el nuevo año descolgándose con unas declaraciones bastante polémicas que de seguro han dejado descolocados a demasiados españoles que barajaban la posibilidad de votarle en próximas elecciones. Pues Feijóo parece empeñado en poner a prueba la memoria y la paciencia de esa mayoría de españoles que no se siente de izquierdas.
En la entrevista publicada por XL Semanal el pasado sábado, Alberto Núñez Feijóo ha recordado que votó al PSOE en las elecciones generales de 1982, en las que Felipe González obtuvo una mayoría absoluta. Por como alabó su mandato, parece no haberse arrepentido de aquel voto.
Manifestó que sus tres presidentes de referencia son Felipe González, Aznar y Rajoy, por ese orden y que va a intentar imitar a los tres. “Esa transversalidad y esa centralidad de la política es lo que le dio 200 diputados a Felipe. Me interesa saber lo que piensa Felipe sobre algo y no me interesan otros. A Felipe lo escucho. No solo lo escucho, sino que lo valoro y, además, me interesan mucho sus opiniones cuando está de acuerdo o en desacuerdo con lo que hago” afirmó.
Feijóo sorprende ya a muy pocos, porque si algo ha demostrado es que cuesta cada vez más distinguirle de cualquier socialista. Su partido lleva años dedicándose a someterse poco a poco a los dogmas ideológico de la izquierda, una práctica en la que Feijóo ha sido uno de los dirigentes más destacados del PP. Decir que quiere imitar a Felipe González sólo es la guinda de la deriva de su partido hacia la socialdemocracia y el consenso progre.
Existe la creencia entre los españoles que no son de izquierdas, que Zapatero inició la demolición del Régimen del 78 y que Sánchez la está rematando, pero lo cierto, es que Felipe González fue el que inició todo y en este pequeño balance que hago a continuación creo que queda demostrado, por ello, si Feijóo pretende imitarle, conmigo, por lo menos, no contará.
Felipe González legalizó el aborto en España en 1985, y a causa de esa infame ley, en 1986 fueron asesinados en España 411 hijos por nacer, y al final de su mandato, en 1996, ya sumaban 51.002 ¿Es esto lo que Feijóo quiere imitar?
Felipe González fue el que inició el ataque a la independencia judicial, con la Ley Orgánica del Poder Judicial y la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional (TC), ambas aprobadas en 1985. Con ese ataque, González politizó la elección de todos los miembros del TC y del Poder Judicial y suprimió el recurso previo de inconstitucionalidad de los diputados y senadores, destruyendo así uno de los frenos jurídicos contra los abusos de poder por parte del gobierno.
Recordemos que Felipe González acabó perdiendo las elecciones entre graves escándalos de corrupción como los casos Filesa, Roldán, PSV y otros, a los que hay que sumar el escándalo de terrorismo de Estado de los GAL, que afectó de lleno a su gobierno, acabando con la entrada en prisión del que había sido su ministro del Interior, José Barrionuevo, y su secretario de Estado de Seguridad, Rafael Vera ¿Es esto lo que Feijóo quiere imitar?
También Felipe González fue el que empezó a destrozar la calidad de la enseñanza e implantó el adoctrinamiento izquierdista en España con las leyes educativas promovidas por su partido, primero con la LODE de 1985 y sobre todo con la LOGSE de 1990.
El gobierno de Felipe González toleró la exclusión de la lengua española en los colegios de Cataluña. En 1993, en el 91% de los colegios de las cuatro capitales de esa comunidad ya no se podía estudiar en español. Una situación propia de una dictadura que continúa en la actualidad. Feijóo, mientras gobernó Galicia llevó a cabo la inmersión lingüística y nunca se ha arrepentido de lo hecho ni ha pedido perdón por ello al conjunto de los españoles, por el contrario, parece sentirse muy orgulloso de ello.
En lo económico, no debemos olvidar que Felipe González dejó a España en quiebra con su nefasta política. Al terminar su mandato en 1996, España tenía una tasa de paro del 22,1%. Además, aquel gobierno socialista cargó su incompetencia sobre los españoles, con sucesivas devaluaciones de la peseta que devaluaron su valor un 21% en sólo nueve meses (entre finales de 1992 y mediados de 1993), un auténtico atraco a los ahorros de los españoles. ¿Es esto lo que Feijóo quiere imitar?
Teniendo en cuenta el nivel intelectual y formativo que se le supone a los votantes de derechas en España, cuesta trabajo entender como los votantes del Partido Popular han aceptado a un líder de ideología claramente socialdemócrata y entregado a eso llamado “consenso progre” y que es completamente opuesto a los principios y los valores que siempre defendió la derecha española. Cuando un líder político es cuidadoso y nunca permite que se le caiga la careta, la misión de los ciudadanos debe ser la de poner todos sus esfuerzos en desenmascararle.