Pedro Sánchez, ha conseguido una holgada mayoría parlamentaria para sacar adelante su Estado de Alarma, van a ser seis meses sin control parlamentario y con recortes de libertades individuales. Han sido 297 diputados los que se han hecho el harakiri. Solo una vez pasó en nuestra historia reciente, algo parecido pero muy diferente, cuando los últimos procuradores en Cortes del franquismo votaron la llegada de la Democracia, suicidándose. Ayer, 297 diputados, toda esa jauría antiespañola formada por socialistas radicales, comunistas bolivarianos, separatistas, proetarras, y resto de diputados de formaciones oportunistas, junto con los despojos de Ciudadanos, votaron a favor de un golpe de Estado contra nuestra Democracia, a favor de una especie de Dictadura renovable.
Solo los 52 diputados de Vox y el de Foro Asturias, votaron no, adelantando los de Abascal que presentarán un recurso ante el Tribunal Constitucional.
Ahora voy a hablar del único partido que me falta, del Partido Popular. Tras hacer Casado, un duro y brillante discurso, contra lo que el Gobierno pretende perpetrar, resulta que no votó que no, que se abstuvo, dejando perpleja a media España, y más, siendo despreciado por Sánchez cuando este abandonó el hemiciclo cuando iba a iniciar su intervención. Esa abstención la entiendo como una manera de mantenerse en la más absoluta equidistancia entre los que aman profundamente a España y los que, hasta en sede parlamentaria, han manifestado que la detestan.
La táctica que emplea este Partido Popular desde la ignominiosa intervención de Casado en la pasada Moción de Censura, es auténticamente suicida, pues estoy convencido de que, la historia definirá a Pablo Casado, como el presidente del PP que consiguió destruir ese amplio suelo electoral que siempre tuvieron los populares. Nunca tantos afiliados partieron sus carnets en tan poco tiempo, nunca tantos afiliados en tan poco tiempo dejaron de sentirse identificados con unas siglas.
CRIA CUERVOS Y ………………………..