Cuando la mayoría de los españoles, lo que anhelan de verdad es ver a Sánchez esposado y conducido por la Guardia Civil al trullo, cuando la mayoría de los españoles están asqueados por las continuas informaciones que les llegan relacionadas con la podredumbre que rodea a Sánchez, su Gobierno, su partido y su familia, cuando todo esto sucede, nuestro infame presidente prepara junto a sus cómplices, junto a sus socios proetarras, separatistas y comunistas, ese conglomerado de antiespañoles golpistas, la reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), con el objeto de cambiar las reglas del juego electoral para controlar así, aún más, el proceso “democrático”.
El canalla que habita La Moncloa está decidido a llevar a cabo los cambios legislativos que sean necesarios para impedir su cantada derrota en las próximas elecciones generales y para ello pretende: que los niños de 16 años puedan ya votar, imponer debates electorales en la televisión pública y obligar a los medios a publicar los microdatos completos de sus encuestas. Si a todo esto sumamos que la empresa que hace el recuento., INDRA, está participada por el Gobierno y que la cadena de custodia del voto por correo no está garantizada, o los españoles nos ponemos las pilas, o tenemos a este sinvergüenza en el poder el tiempo necesario para demoler todo lo construido con mucho esfuerzo por muchas generaciones de españoles.
Su plan contempla que todos los partidos con representación parlamentaria estén obligados a participar en al menos un debate televisado en los medios públicos durante cada campaña y que la politizada Junta Electoral Central pueda decidir con absoluta subjetividad qué partidos pueden evitarlo y cuáles son considerados “grupos políticos significativos”.
En lo relativo a los sondeos o encuestas electorales, Sánchez, pretende imponer que los medios de comunicación que publiquen encuestas durante campaña electoral difundan también los microdatos completos de esos sondeos. De esa manera, pretende fiscalizar y condicionar los estudios demoscópicos que no se alineen con su discurso.
Por otra parte, la izquierda siempre ha pretendido reducir la edad del voto, para que de esa manera que a los niños que previamente se les ha intentado adoctrinar lavándoles el cerebro en la escuela, les voten a ellos. La intención es claramente abrir la puerta a nuevos votantes en una franja que históricamente ha sido movilizada por consignas emocionales y discursos progresistas, ya que los actuales españoles de 16 años son mucho más inmaduros de lo que fuimos los que ahora somos abuelos.
Pero Sánchez contempla cambios más profundos que afectarían al reparto de escaños en el Congreso. Uno de los planes que barajan los asesores de Sánchez pasa por eliminar la representación mínima de dos diputados por provincia y dejar sólo uno, lo que reduciría de 102 a 52 los escaños asignados de forma igualitaria y aumentaría la proporcionalidad en favor de las grandes circunscripciones, donde el PSOE y sus socios salen más beneficiados. Ajuste que no requeriría una reforma constitucional, solo mayoría absoluta en el Congreso.
Sánchez, también pretende sustituir el sistema actual de reparto de escaños o Ley d’Hont, por otro medio que daría más peso a los partidos minoritarios de izquierda. También estudia aumentar el número total de diputados de 350 a 400, el máximo que permite la Constitución, lo que supondría una Cámara más grande, más costosa y con más escaños a repartir entre los socios del sanchismo.
Sánchez pretende claramente afianzar su control del sistema electoral, condicionar a los medios, debilitar a la oposición y reforzar el poder del bloque de izquierdas y separatistas que lo sostiene en La Moncloa para acabar con el sistema democrático que construimos entre todos en La Transición ¿De esto se habrá enterado ya el PP o todavia no?
Da miedo lo que se nos viene encima