Para sustentar este título tan siniestro, solo basta decir, que desde 2013 a 2023 han fallecido 11,3 millones de europeos más de los que han nacido. No hay que ser ningún lince en matemáticas para hacer el cálculo y saber cuantos años le quedan a la población europea para su extinción. Y claro está, mientras, llegando continuas oleadas de invasores procedentes de culturas incompatibles con la nuestra.
De entre los 27 miembros de la Unión Europea, España está a la cola de la natalidad ¿Y por qué? Pues simplemente, porque desde la llegada de nuestra democracia, ese bipartidismo que ha gobernado siempre, ya sea el PSOE o el PP, solo han hecho políticas antinatalidad. Han sido proaborto, prodivorcio, han llevado campañas de desprestigio de la religión católica, han saqueado fiscalmente a las familias pasando de quitarles el 18,9% de lo que ganaban en 1975 a quitarles casi el 50% ahora, se han dedicado a demonizar al varón, al padre de familia, se han dedicado a despreciar a la madre de muchos hijos y a las amas de casa tradicionales, las políticas de vivienda han sido nefastas al hacer casi imposible la emancipación de los jóvenes, no olvidemos que hace medio siglo se emancipaban a los 25 años y ahora a más de 30. Con estos datos, a alguien le puede extrañar el resultado. Nuestra sociedad está cosechando lo que ha cultivado y que la conduce al suicido colectivo, a la extinción.
Ahora se toman medidas que supuestamente van a arreglar algo, el Estado se gastó 2.000 millones de euros en 2024 para implementar una medida que causa mucho perjuicio a las empresas, mayor cuanto más pequeñas son, se amplía la baja paternal y se iguala a la maternal, pero curiosamente, no ha tenido efecto en la empleabilidad de la mujer en España, ni en la fecundidad. O, por ejemplo, es alucinante que, con el invierno demográfico de intensidad siberiana que padece España, nuestros «amados líderes» den tan poco «cariño fiscal» a los españoles con hijos menores dependientes.
Bueno, si hablamos de los daños devastadores del divorcio masivo sobre los hijos afectados y la natalidad. Los hijos de divorciados sufren: empobrecimiento material, peor rendimiento escolar, daño afectivo y más riesgo de problemas mentales. De mayores, menos éxito económico y más riesgo de divorcio. Asunto que parece importarles un bledo a los padres que rompen y a la sociedad.
O llegan gobiernos nuevos a toda Europa, incluida España, que recuperen las esencias y los valores que estos que nos desgobiernan han tirado a la basura durante décadas o esto se va, con perdón, a la mierda.
Es es el objetivo de la mafia europea y la de nuestro país