Que este desdichado Gobierno pretenda aprobar una Ley para ilegalizar a las asociaciones que puedan ser acusadas de apología del franquismo, que pretenda limitar el derecho de asociación en función de delitos de opinión, es muy grave, pero es mucho más grave lo perpetrado por el PP, avalando con su abstención el proyecto socialcomunista, lavándose las manos al respecto de un asunto que es inseparable de sus raíces. Parece como si Feijóo, Ayuso o Moreno Bonilla, ignoraran de donde vienen sus siglas y la herencia que estas recogen. No estaría mal que alguien se encargara de recordarles, que el PP es el único partido fundado por ministros de Franco, que primero se llamó Alianza Popular.
Ahora que Sánchez pretende disolver cualquier asociación que incurra en enaltecimiento de Franco, de su régimen o de personalidades a él vinculadas, esta caricatura de partido llamado, Partido Popular, se pone de perfil, se abstiene. Debe ser difícil tomar una decisión que echa porquería sobre su propia historia como partido. Los de Feijóo se obstinan por separarse lo más posible de la memoria común de la derecha española. Deberían todos sus actuales dirigentes ponerse en manos de un especialista para que descubriera que patología psicológica padecen, porque esto no es normal.
Me acuerdo perfectamente del primer síntoma de en lo que ahora se empecinan. Recuerdo cuando a Aznar se le ocurrió condenar en el Congreso de los Diputados el Alzamiento Nacional del 18 de julio, acto repugnante con el que su partido no ganaba nada, pero que le otorgaba toneladas de legitimidad histórica a aquellos energúmenos criminales que perdieron la guerra porque Dios así lo quiso.
Con lo que ha perpetrado ahora el PP, de nuevo insiste en un comportamiento cuyo objetivo es renegar de su pasado y traicionar la memoria de esa derecha social que forma parte importante de sus votantes. Es como si los de Feijóo les debieran algo a todos eso partidos históricamente, golpistas y criminales, esos con los que comparte vida parlamentaria, porque nunca se lo recuerda y el acomplejado es él. Por ello precisamente, porque se ha convertido en un partido sin alma, ese que llegado el momento no dudó en dejar de enarbolar las banderas de sus padres, de los valores y los principios, apareció un buen día VOX y las volvió a levantar. Nadie puede olvidar, que los de Abascal existen, porque previamente, el Partido Popular dejó de ocupar el sitio que ocupaba, el de la decencia política y el del patriotismo.
No se puede soportar este partido
Por eso, hay que votar a Vox