Ha aparecido en Bilbao un cartel anunciando un concierto organizado por una entidad proetarra, en dicho el cartel aparece Santiago Abascal con un tiro en la nuca y mucha sangre, una imagen ignominiosa e inaceptable dirigida contra una persona que estuvo amenazada por ETA. Vox ya ha anunciado que irá a los tribunales.
El alcalde de Bilbao y el presidente del gobierno vasco, Iñigo Urkullu, ambos del PNV, no han hecho público ni un solo mensaje de condena, al igual que Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP y candidato a la presidencia del gobierno con el apoyo de Vox, por cierto, Yolanda Díaz e Ione Belarra, aún no han mostrado su rechazo a ese cartel amenazante contra el diputado de Vox y presidente del tercer partido más votado de España.
Sánchez (PSOE), Díaz (Sumar) y Belarra (Unidas Podemos) son socios de los proetarras y pretender seguir en el poder con el respaldo de EH Bildu, herederos de la banda terrorista ETA. Con su actitud, están contribuyendo a reavivar las prácticas mafiosas de la ultraizquierda separatista vasca, que se cree impune gracias a su alianza con el gobierno.
La no condena del presidente del PP es muy difícil de entender, pues hace 48 horas Feijóo escenificó un cambio de discurso sobre Vox tras recibir el apoyo de este partido para su investidura como presidente del gobierno. El líder del PP debería ser el primero en mostrar su apoyo a Abascal ante ese infame cartel, aunque sólo sea por agradecimiento. No vale encargarle a un vicesecretario que diga lo que él no se atreve a decir en público por temor a cabrear a aquellos con los que aún alberga una muy lejana esperanza de que le apoyen en su casi imposible investidura y me refiero, al PNV y a los partidos golpistas catalanes.
Por mi parte, antes de que sea Sánchez el que nos gobierne de nuevo, ojalá lo consiga Feijóo, pero mi impresión es que en esa investidura lo que realmente se juega el aún líder del PP es su propia permanencia en la presidencia de su partido. En la tribuna del Congreso tendrá que convencer a los suyos de que él es el indicado para dirigir el partido hasta las siguientes elecciones, ya que es consciente de que cada vez más de los suyos le cuestionan tras las innumerables pifias cometidas en la anterior campaña electoral y que han llevado al PP a esa posiblemente inútil victoria y han condenado a los españoles, seguramente, a otros cuatro años de degradación y decadencia en todos los ámbitos.